Dos maneras de ganar una final, varias de mirar al frente

Oporto y Braga disputan esta noche la final de la UEFA Europa League con el equipo dirigido por André Villas-Boas como claro favorito. Enfrente, los de Domingos Paciência buscarán dar la enésima sorpresa de la temporada y hacerse con el título más importante de la historia de los de rojo y blanco.

Se da la curiosa circunstancia de que el técnico de moda del fútbol europeo entró en el mundillo precisamente por defender al que ahora será su rival, cuando éste se encontraba al servicio de Sir Bobby Robson en el Porto.

Una carta con a su vecino, el preparador inglés, le llevó a convertirse en ayudante del club de sus amores con apenas dieciséis años. Apenas cinco años después dirigiría a las Islas Virgenes Británicas en varios encuentros de clasificación para el Mundial.

Lejos ya del yugo de Robson y Van Gaal, Mourinho lo reclutó en su vuelta al Estadio Do Dragão, lugar donde ya antes habían coincidido. Su fulgurante carrera prosiguió con apenas 31 años, momento en que se hizo cargo del Académica de Coimbra.

Por segunda vez en su vida futbolística, aquel joven de Porto obtenía la oportunidad de hacerse un hueco en el mundillo gracias a Domingos Paciência. Primero fue por aquella carta en que daba a Robson claves a aplicar en el juego del punta. Luego sería la partida de Domingos al Sporting Braga lo que le abriría el cielo de los banquillos.

Dos años después de la última gran coincidencia, otra vez el ex delantero del Tenerife puede ser el detonante de la gloria de aquel a quien muchos comparan con José Mourinho, aun cuando es el propio Domingos quien expone unos ideales futbolísticos similares.

En Dublín se verán las caras los dos técnicos de moda del deporte rey en el país vecino, representante cada uno de ellos de una de las corrientes históricas del eterno debate entre juego y resultados.

Llega el Braga a Irlanda por sorpresa, haciendo menos ruido del que debería, en atención a los rivales de enjundia que ha ido dejando por el largo y sinuoso camino. Largo porque comenzó a finales de julio con la eliminatoria previa de la Champions League.

Sinuoso porque desde la primera eliminatoria afrontada, la tercera clasificatoria para la máxima competición, no ha habido apenas rival contra el que pudiera considerarse favorito. Celtic, Sevilla, Shakhtar y Arsenal ya en la fase de grupos… Quizá el Partizan fuese el único más débil.

Clasificado tercero, tras Shakhtar y Arsenal, cayó a la actual competición, donde eliminó en dieciseisavos al Lech Poznan. El equipo polaco, dirigido en la actualidad por José Mari Bakero, no permitió ni un respiro a los bracarenses, que vencieron por 2-1 en el global.

Liverpool en octavos, Dinamo Kyev en cuartos y Benfica en semifinales ostentaron el papel de favorito frente a los de Domingos, capaces de resistir frente a tres de los máximos favoritos a hacerse con la victoria final en la competición.

Después de caer en Polonia en la ida de los dieciseisavos, Alan y Lima dieron la vuelta a la eliminatoria en poco más de media hora en el Municipal de Braga, un estadio creado para la Eurocopa de 2004 y cuyo marcador se encuentra situado en la ladera de una montaña.

La roca se encuentra allí donde debería estar uno de los inexistentes fondos. Innecesarios lo son para la mística, pues ésta invita a pensar en el contagio de los once de Domingos de la fortaleza de esa ladera.

Y es que si por algo se ha caracterizado el Sporting de Braga en la Europa League es por haber convertido su feudo en inexpugnable. Sumaron sendos triunfos frente a Lech Poznan por 2-0 y ante el Liverpool por 1-0, igualaron a cero goles con un Dinamo de Kiev superofensivo y dieron la puntilla al Benfica con una nueva victoria por 1-0 en semifinales.

Esta seguridad defensiva es la mayor seña de identidad de “Los guerreros del Miño”, un equipo que fue subcampeón la pasada temporada en la Liga ZON Sagres gracias a ese buen hacer y a la inspiración en labores ofensivas de sus brasileños.

Uno de ellos, Artur Morães, ha sido el encargado de intentar hacer olvidar a Eduardo, titular en la selección lusa. Sin haber logrado al completo el objetivo, ha destacado especialmente en competición europea después de pasar sin pena ni gloria por la Serie A.

En la línea de zagueros destacan especialmente “El Mudo” Rodríguez, central peruano que destaca por su fuerza y velocidad en la anticipación; y Sílvio, lateral zurdo de gran futuro, bastante contenido en sus acciones ofensivas y difícil de superar en las defensivas.

Llega entre algodones Miguel García, lateral derecho, si bien todo hace indicar que podrá ser de la partida. Junto a Rodríguez aparecerá el brasileño Paulão, sustituto esta temporada de Moisés en el centro de una defensa que la pasada temporada recibió tan solo 20 goles.

Custódio y el veterano Vandinho y barrerán por detrás del renacido Hugo Viana, quien posiblemente gane la partida por la titularidad en la mediapunta al brasileño Mossoro.

Lima aportará llegada a puerta desde la banda derecha y opciones de gol, más por su continuo trabajo que por tener una calidad técnica similar a la de Alan, jugador que partirá a priori por la izquierda, pero que puede aparecer por cualquier lugar del campo.

Jugador veloz y de técnica desequilibrante, pasa por ser el mejor hombre del Braga. Acostumbra a encarar y ve puerta con facilidad, aunque no sea ésta una faceta en la que ha destacado este año especialmente.

Arriba aparecerá el camerunés Meyong Ze, quizá recordado por algunos por su paso por el Levante. A pesar de decepcionar en España y de no haber convertido demasiados tantos esta temporada, ha demostrado sus dotes goleadores en Portugal en repetidas ocasiones.

Otra opción es que Paulo César, con molestias en las últimas fechas, sea titular en la derecha. Desplazaría así a Lima a la punta – algo que viene ocurriendo desde la salida de Matheus en el mercado inviernal – , relegando a Meyong, titular en las semifinales, al banquillo y buscando una mayor velocidad al contraataque.

A nivel interno probablemente les haya pesado el llegar a estas alturas de la temporada vivos en Europa, tal y como demuestra su caída al cuarto puesto, pero al que ser sabedor de haber cumplido con creces los objetivos de la temporada puede convertir en un rival peligroso.

Su última línea fuerte y expeditiva y el trabajo táctico y colectivo les convierte en un oponente difícil de batir, pero que a buen seguro no renunciará a aprovechar sus opciones en ataque, bien hilvanadas por el costado izquierdo o con las llegadas de los hombres de segunda línea a posiciones de ataque.

Dado su escaso poder adquisitivo, han de luchar de forma inhumana por mantener en verano la columna vertebral que tantas alegrías ha dado a este club modesto, ya que se espera que varias de sus hombres clave reciban importantes ofertas.

Algo similar ocurrió ya esta pasada temporada, en la que debieron hacerse con quince nuevas piezas bien encajadas por un Domingos Paciência cuya salida hacia el Sporting de Lisboa parece casi un hecho.

Acertar con el recambio se antoja tan importante o más como hacerlo con los hombres que sustituirán a los Rodríguez, Paulão, Sílvio o Alan. Mientras el peruano parece estar también cercano al Sporting Portugal, su compañero en el centro de la zaga irá al Besiktas.

Nada claro hay en torno a Sílvio o Alan, si bien los rumores apuntan en el caso del futuro dueño del lateral de la selección durante años hacia el Atlético de Madrid. El equipo colchonero ha sonado también para hacerse con Alan, aunque aquí la competencia podría ser mayor.

Algo parecido podría ocurrir con el Porto de André Villas-Boas de no ser Pinto Da Costa uno de los más duros negociadores del fútbol mundial y ser menores sus necesidades económicas.

Probablemente no le falten ofertas al peculiar dirigente por jugadores como Fucile, Rolando, Fernando, Falcao o Hulk, pero a menos que alguno tense la cuerda o llegue una oferta irrechazable parece poco probable que salga alguno de esos hombres importantes.

El motivo, bien claro, es la ilusión de competir al máximo nivel la próxima temporada en la Champions League. Parece harto difícil reeditar los éxitos de José Mourinho, pero no por ello ha de dejar de intentarse.

Un seguro de calidad parece André Villas-Boas, el joven técnico de moda en el fútbol europeo, quien ha confirmado su deseo de continuar la próxima campaña vinculado al equipo Do Dragão.

Después de hacerse con la Supercopa y con la Liga, puede lograr en su primera temporada en un grande nada menos que cuatro títulos, si se hace esta noche con la UEFA Europa League y el próximo día 22 con la Taça de Portugal.

Para ello contará con un equipo cuyo nivel nada tiene que envidiar al otrora campeón de Europa de la mano de Mou, especialmente en el apartado técnico, donde a falta de un Deco aparecen dos jugadores como Moutinho y Guarín y dos ‘killers’ como Hulk y Falcao.

Atrás no existe un Carvalho, pero Maicon, Otamendi y especialmente Rolando están próximos al nivel mostrado por Jorge Costa entonces, con la ventaja de que su juventud permite pensar en un futuro incluso mejor que el presente.

Ante la baja del charrúa Fucile, entrará en el once el rumano Sapunaru, jugador quizá de un perfil más defensivo. El otro lateral podrá dar la continuidad, en cualquier caso, a la habitual asimetría, dado que Álvaro Pereira tiene nivel suficiente como para batir la línea de presión rival llegando desde atrás.

La ausencia del “Cebolla” Rodríguez hará que se busque precisamente una batida similar por el otro costado, con la entrada de Varela pues a priori puede aportar más velocidad y regularidad que el colombiano James Rodríguez.

Dada la tendencia de Freddy Guarín, jugador clave en los planteamientos de Villas-Boas a caer a banda, y la de Hulk a adentrarse en posiciones de ataque, por momentos la 4-3-3 habitual se asemejará más a una 4-4-2 con dos puntas natos, donde Fernando será el jugador que se meta entre los centrales y dé salida hacia João Moutinho.

La presión en tres cuartos continuará, a imagen y semejanza de la que realiza el F.C.Barcelona. Hulk y Falcao entorpecerán la salida de los centrales y Guarín y el otro extremo a los laterales, mientras que la segunda línea de presión se hará cargo del centro del campo bracarense.

La defensa adelantada continuará exigiendo atención a los atacantes rivales, atención que los propios zagueros han de mantener para evitar que Helton, sin duda el punto más débil del equipo, reciba demasiadas ocasiones.

Después de golear al Villarreal en la ida de las semifinales, en la vuelta cosecharon su segunda derrota en todo el torneo (la primera fue frente al Sevilla). Los demás encuentros, salvo un empate frente al Besiktas, se saldaron con victorias, algunas de ellas contundentes ante rivales de cierta enjundia.

Por ello y más motivos, nadie duda del favoritismo del Porto frente al Braga, al que doblegó por 0-2 y 3-2 en competición local liguera. No obstante, por más que parezca una sorpresa, no se debe descartar al completo una victoria de Braga, pues mientras los flashes se ciernen sobre el Porto, los de Domingos Paciência no tienen presión alguna encima, y por tanto absolutamente nada que perder.

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