La Masía, como un laboratorio

Desde hace veinte años, el Barça confía en su cantera. La propuesta fue de Cruyff, pero curiosamente la decisión la tomó Núñez, un presidente que siempre se había distinguido por fichar a los mejores futbolistas del mundo. Oriol Tort fue el alma del proyecto que dos décadas más tarde arroja unos frutos excepcionales. Cuando Louis van Gaal expresó su deseo de que el Barça ganara algún día la Champions con once futbolistas de la casa, las carcajadas recorrieron el entorno barcelonista, pero ese sueño está hoy mucho más cerca. De hecho, en la Champions conquistada en Roma jugaron ocho hombres salidos de La Masía y otros dos se quedaron en el banquillo. Más de la mitad de las fichas del primer equipo está hoy en manos de canteranos, así que el reto imposible de Van Gaal ya está al alcance de la mano, en especial ahora que Guardiola ha tomado la decisión rotunda de que los próximos fichajes sean del Barça B, justo cuando Wenger acaba de manifestar que se le está acabando la paciencia con los jóvenes…

 

Al infierno y no por casualidad

Mayo de 2007: el Barça B se precipita al infierno de la Tercera División, arrastrando al ‘C’ a la práctica desaparición. No es casualidad, sino resultado de una gestión errónea desde todos los puntos de vista. El Barça B es un equipo sin alma ni futuro, sin objetivos concretos y mesurables, casi un equipo de compromiso para una directiva que ha puesto todo el interés en los éxitos del primer equipo. Cortoplacismo puro. El filial predestinado a nutrir de figuras al club está ahora abocado a una categoría infernal, la de los olvidados. Las condiciones competitivas y de maduración se empobrecen y la distancia con el primer equipo se agiganta.

Pero más allá de lo que significa el descenso en cuanto a la gestión del segundo equipo, la pérdida de categoría subraya las deficiencias de la estructura y del propio sistema formativo del Barça. El filial no se sostiene como equipo, pero además no ha habido en toda la cantera capacidad suficiente ni recursos humanos de categoría para ayudarle a evitar el desenlace. A nivel macroestructural, el Barça Atlétic ha adquirido todos los rasgos de los equipos modestos, poco competitivos y sin ambición: un equipo insustancial, anodino y terminal cuyo único objetivo tangible es no perder la categoría en finales de temporada agónicos.

El filial carece de guión. A nivel microestructural, es un equipo donde los buenos jugadores apenas duran. No existen parámetros de medición que configuren la hoja de ruta imprescindible para la formación del jugador una vez terminada la edad juvenil. Salvo los que destacan poderosamente, el resto languidece en el ‘B’ a la espera de una oportunidad que jamás llega. Sí, Rijkaard ha ascendido a Messi, Bojan y Gio Dos Santos y el barcelonismo parece satisfecho con los frutos de la cantera, pero en realidad no existe un flujo continuado: el filial no es el proveedor oficial del primer equipo, sino sólo un pequeño rellano en el que se detienen las grandes figuras antes de dar el salto. Además, han proliferado los fichajes externos de futbolistas sin proyección real, que simplemente llegaban para ayudar al filial a salvar la categoría y a cambio ralentizaban el proceso formativo de los más jóvenes, cuando no lo cercenaban. El sistema y el marco de desarrollo del filial quedan retratados con el descenso a Tercera: es un sistema anquilosado, arcaico, confuso e inadecuado a la realidad del siglo XXI.

 

La catarsis y el guión

Hay que hacer catarsis y la directiva de Laporta lo comprende. Llega Guardiola y llega un guión: primero, recuperar el ‘B’; más tarde, el Juvenil; sólo después (y eso ha sido hace apenas un mes) las categorías formativas inferiores hasta llegar al benjamín. Les explico detalladamente en qué consiste el guión que diseñaron Guardiola y su gente en 2007. Como conceptos, se organiza en tres ejes:

1. Entorno logístico

2. Perfil gestor

3. Organigrama técnico

 

La premisa básica de los nuevos tiempos es que el talento no basta para ser competitivo. Hay que ser profesional y modernizarse. La Ciutat Esportiva es clave porque permite enclaustrar a los jugadores en un entorno profesional, rodeados de recursos tecnológicos que permitirán seguir sus entrenamientos y trayectorias, corregirles y formarles, acercarles a la élite. Un laboratorio de I+D para inculcar el estilo futbolístico a unos jugadores que empiezan a saber lo que significa ser profesional.

Los gestores son conocidos: Guardiola primero, Luis Enrique más tarde. Y finalmente, estas semanas los nuevos cambios de organigrama y técnicos para seguir profundizando en las ideas nacidas en 2007. Gestores elegidos porque saben combinar el máximo rigor profesional con un trato cercano y cariñoso en clave competitiva. Gestores que se convierten en líderes. Líderes que hacen una propuesta concreta en materia deportiva:

1. Competitividad

2. Formación

3. Cultura deportiva

 

El Barça ‘B’ ya no será un simple peldaño de transición, sino que empieza a ser considerado y gestionado como un equipo más: joven, pero con el mismo interés por competir que cualquier otro. Pero no competir sin objetivos, sino para obtener el máximo: ser campeón en la categoría en que milite. Y con altísima competitividad interna: quien se duerma pierde el puesto porque siempre hay otro, o incluso algún juvenil, dispuesto a ocuparlo. Además, debe lograrse respetando los parámetros formativos impuestos: jóvenes que aprenden a diario el oficio, que son corregidos global o individualmente, que aprenden estrategia, táctica y comportamiento en el campo y fuera de él.

La llegada de ex futbolistas de alto nivel a esa estructura aporta un plus en cuanto a infundir los valores de una verdadera y creíble cultura deportiva. Más que deportiva, deberíamos hablar de cultura del esfuerzo. Una cultura deportiva fundamentada en valores alejados del glamour o el pedigrí frívolo de pertenecer a un club como el Barça y formar parte de su cantera en tanto que potenciales figuras del futuro. Cada día, cada entrenamiento, cada charla se impregna de valores tales como esfuerzo, sacrificio, respeto, responsabilidad, humildad, rigor, profesionalidad, exigencia, ambición, solidaridad, constancia y generosidad. Valores que expresan entrenadores que han sido grandes campeones y que deben ponerse en paralelo con el objetivo competitivo: ¿qué mérito tendrá dentro de veinte años, les preguntan Guardiola y Luis Enrique, decir que jugasteis en el Barça B si no fuisteis capaces de subir de Tercera División?

 

Vertebradores y perlas

En resumen, se definen unos valores ideológicos para el Barça B marcando límites y ambiciones competitivas, dotando al equipo de una logística técnica y humana innovadora para obtener un doble objetivo: que sea un conjunto de profundas raíces formativas, pero con altísima capacidad de competir en cualquier categoría. Y de aquí surge un plan microdetallado que divide a los jugadores en dos grandes categorías:

1. Los vertebradores

2. Las perlas

 

Los primeros son los que ‘sujetan’ al equipo competitivamente sin que tenga trascendencia excesiva su procedencia, si han sido fichados o si superan el promedio de edad del conjunto.

Son jugadores por lo general algo mayores a la media, experimentados, sobrios y sin excesos, ubicados de forma estratégica por líneas para mantener el ritmo competitivo sin frenar el crecimiento de los segundos, las perlas, los señalados con un asterisco rojo por su valor especial y que siguen un proceso pautado, estratificado, prudente, sin prisas, que permita maximizar su progresión formativa. El promedio del equipo ha de tener entre dos años y dos años y medio de competición profesionales como media.

Para definir a los ‘vertebradores’ se tiene en cuenta la edad, tipología, perfil futbolístico y durabilidad. Como mínimo han de tener 21 años y como máximo, 26. Deben repartirse homogéneamente por las distintas líneas, para ejercer como sostén de seguridad para los más jóvenes. Y como máximo estarán dos años en el B a fin de evitar que frenen a los de abajo. Su objetivo individual será brillar en el segundo equipo de la ‘marca Barça’ para lograr con posterioridad una salida profesional relevante. A esta regla de las dos temporadas se aplica una excepción en caso de lesión importante. Jugadores con este perfil son o han sido Córcoles, Espasandín, Chico, Dimas, Abraham, Longás, Xavi Torres, Víctor Vázquez, Benja, Armando, Nolito, Edu Oriol o Jonathan Soriano. El de menos duración en el equipo ha sido Chico, con sólo seis meses; y el de mayor, Víctor Vázquez, que ya suma el cuarto año a causa de la grave lesión que sufrió. El ‘B’ tendrá cada año varios hombres de este perfil: los que sujetan el esqueleto en el orden competitivo y permiten el crecimiento de las perlas.

Desde este punto de vista es como se comprende la actual petición de varios futbolistas externos por parte de Luis Enrique: el mediapunta Carlos Carmona (23 años, ex Recre) o el delantero Saúl Berjón (24 años, ex Las Palmas).

 

Tres fases obligatorias

Las perlas proceden del Juvenil y se agrupan en dos bloques esenciales: juveniles totalmente formados (que entre uno y dos años deberán dar el gran salto) y juveniles de último año, que tendrán un margen de entre 1,5 y 2,5 años para confirmarse. Se los estratifica en tres fases:

Fase 1. Reserva-rotación: su única obligación es competir. No se espera de él nada determinante ni se penalizan sus errores. Se pretende que conozca el medio profesional y adquiera minutos.

Fase 2. Rotación-maduración: el jugador ya siente que forma parte permanente de la estructura y ha de tomar conciencia de que su aportación es decisiva: es corresponsable del rendimiento general.

Fase 3. Jugador clave: Esta fase define el futuro de la perla. Entra en el grupo de los jugadores más próximos al primer equipo y adquiere el status de jugador clave del ‘B’. Acumula dos fases más que la mayoría de sus compañeros por lo que tiene la obligación de tirar del equipo y garantizar su competitividad. Es responsable directo de la evolución del equipo. Ha de estar en tensión constante por si es llamado por el primer equipo. Su futuro se decide en esta fase.

Para cada una de estas fases se fija un período de entre 6 y 9 meses. El futbolista que llega al ‘B’ lo hace procedente del Juvenil, bien una vez finalizada su etapa juvenil y entonces tiene dos años para triunfar en el ‘B’; bien todavía en último año de juvenil y el período se amplía a 3 años. En cualquier caso, a los 21 se evaluará definitivamente su progresión y potencial y el posible salto al primer equipo del Barça. De no ser factible, habrá adquirido un perfil reconocible y unos valores excelentes que le permitirán proseguir su carrera profesional en otros clubes.

 

El gran laboratorio de I+D

Su desarrollo será equilibrado, ni demasiado deprisa, lo que sería perjudicial, ni tan lento que le hiciera acomodarse sin progreso. Si el talento es deslumbrante se pueden acelerar los plazos, pero no se evitan las tres fases. Si acaso, se reduce su duración, pero no se saltan las etapas. Es por esa razón que en ocasiones el cuadro técnico ha adoptado decisiones que parecían contradictorias, al subir y volver a bajar a futbolistas entre los distintos equipos. Pero todo ello obedece a la programación indicada y no a caprichos. En el capítulo de los jugadores-perlas, la lista que se ha manejado en las tres últimas temporadas ha sido la compuesta por hombres como Marc Valiente, Victor Sánchez, Jeffren, Urbano, Rueda, Marc Crosas, Toribio, Pedro, Pau Torres, Oier, Iago Falqué, Alberto Botía, Bolaños, Sergio Busquets, Jonathan, Thiago Alcántara o Gai Assulin. Como es lógico, algunos de ellos alcanzaron el primer equipo (y son campeones mundiales, incluso), otros están a un paso de hacerlo; algunos llegaron y no pudieron confirmar su talento; y otros ya abandonaron el club.

El curso pasado, las perlas que manejaba el ‘B’ incluían a Miño, Fontàs, Martín Montoya, Carles Planas, Rochina, Oriol Romeu, Masip, Benítez, Bartra, Muniesa, Sergi Gómez, Albert Dalmau, Luque, Riverola y Sergi Roberto, nombres que pueblan las selecciones españolas inferiores y colaboraron poderosamente en el ascenso a Segunda División. El proceso para todos ellos continúa imparable, incluso más fuerte que nunca a partir del nuevo organigrama técnico establecido hace unas semanas separando el fútbol profesional (incluyendo al juvenil) del formativo. Ese organigrama oficializa los planes diseñados en 2007 por Guardiola y Luis Enrique y modifica estructuralmente el concepto de la cantera en el Barça. Ya no es una bolsa de jugadores a la que acudir en caso de apuro, sino una auténtica escuela de formación, con sus planes y fases estrictamente programadas y mesurables y con sus objetivos pautados. Ahora mismo se ha convertido no sólo en un laboratorio de investigación y desarrollo avanzado, sino en la decisión estratégica más importante del Barça en la última década.

 

* Publicado por Martí Perarnau en el Diario Sport el 8/09/2010.

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De cinco en cinco

Decía el pasado dieciséis de mayo Sergio Batista, seleccionador argentino, que de cara a la Copa América esperaba rodear a Lionel Messi, su estrella indiscutible, de la mejor manera posible.

Hablaba de Leo como nueve indiscutible, una posición en la que ha actuado a lo largo de la temporada en el F.C. Barcelona. Pep Guardiola, decía dos semanas después de él que “hay que esperar que no se aburra y que el club le dé los compañeros que le hagan sentir cómodo”.

Según Checho Batista, el plan predeterminado no es jugar como los azulgrana, pero sí el manejar la posesión del cuero siendo pacientes, jugando por abajo y aprovechando su juego por los costados del ataque.

Llegaron al partido inaugural de la competición de la que son anfitriones sin pena ni gloria. Después de empatar frente a la débil Bolivia, puede decirse que que lo primero ha aumentado en detrimento de lo segundo.

Pocho Lavezzi y ‘El Apache’ Tévez aparecieron muy arriba, pegados a la línea de cal, como su seleccionador decía pretender, algo que provocó su desconexión del colectivo. Excesivamente descolgados, su presión poco inquietó a una zaga que no quería hilvanar jugada.

Tampoco ayudó al fútbol de toque el que la media estuviese formada por tres jugadores de similar perfil. Javier Mascherano, Esteban Cambiasso y Ever Banega, como estaba previsto, impidieron la titularidad de Lucas Biglia y Javier Pastore.

Gaby Milito y Nicolás Burdisso, centrales de similar corte, agudizaban la enorme separación entre líneas con su posición retrasada. Zanetti y Rojo apenas profundizaban, por culpa de la posición de sus compañeros en zaga y los nulos pasillos que ofrecían sus pares, alejados.

Javier Mascherano era la primera opción para la salida, el primero de los cincos en tratar el balón. A falta de movimiento de los interiores, Milito no encontraba más que a su compañero culé a la hora de iniciar jugada.

‘El Jefecito’ terminó incrustado entre los centrales con el fin de evitar que Martins diese demasiados quebraderos de cabeza en el caso de que Milito saliese en exceso con el balón. La nula movilidad de los interiores inutilizó su acción.

También Leo Messi dio varios pasos atrás, con el fin de entrar en mayor contacto con el balón. Dejó la zona de influencia del nueve, allí donde hace daño cuando se enfunda la blaugrana, y se alejó incluso del territorio del ’10’.

Apareció entre los interiores, en la zona ancha, muy lejos de su hábitat natural. Como en el pasado Mundial de Sudáfrica, se erigió organizador, llegador y matador. Por voluntad propia o de Batista, intentó ser varios siendo único.

De la idea del toque ágil, profundo y por los costados se pasó al trasero e inofensivo o al alto y desesperado, máxime después de que Bolivia se adelantase en el marcador gracias al tanto de Edivaldo y el grave error de Ever Banega.

Los problemas para Lionel se agudizaron cuando entró Ángel Di María en el lugar de Cambiasso. Pasó a ser el vértice superior de un trío central que no fue tal, pues Banega siguió sin aparecer.

A pesar de que con Di María se buscaba abrir un costado, el centrar a Tévez supuso una mayor congestión interior argentina. Messi pasó a ser ’10’, olvidando Batista que para que un mediapunta funcione, por gambeteador que sea, ha de funcionar lo que por detrás tiene.

A ello conviene sumar el defecto del individualismo generalizado, si bien del defecto vino la virtud con ‘El Fideo’ y con la entrada del Kun Agüero, a la postre salvadores del empate final uno por el centro y otro por enviar a la red el buen pase de pecho de Burdisso.

Argentina pudo incluso llevarse los tres puntos en el tramo final, jugado y a tumba abierta y en el que el Kun pudo hacer el segundo, un gol que habría sido inmerecido dado el feo juego de los de Batista.

Al término del encuentro, como a lo largo del mismo, Checho fue blanco de la gran parte de las críticas, debido a un planteamiento que de inicio parecía más acertado de lo que resultó ser, por más que su once fuese prolongación de la preparación.

Dijo Sergio al hacerse cargo de la absoluta que buscaba un cambio con respecto a la anterior etapa. Viendo el once habitual de Maradona y el de partida frente a Bolivia, así puede entenderse. Pero, ¿y el plan?

Mitad por incompetencia y mitad fruto de su envidia por la actual trayectoria de Leo Messi, Maradona obligaba a su compatriota a encargarse demasiado de la confección en una 4-2-4 sin pies ni cabeza.

El dibujo final de Argentina en el inaugural de la Copa América poco dista del de entonces, por más que algunos nombres hayan cambiado. El resultado, el mismo. Poco toque y rezar porque el exceso de individualidades logre vencer a la incapacidad grupal.

Choca a propios y extraños que un jugador de las características de Javier Pastore no haya jugado ni tan siquiera un minuto, a sabiendas de que puede ser él en enlace necesario entre media y ataque.

Checho dice apostar por jugar, con matices diferenciadores, como el F.C. Barcelona. Idéntico es el dibujo puesto en liza. Por tanto, cuanto menos similares, deberían ser los perfiles de sus hombres de medio campo. Y sin embargo no lo son.

Dando por válido el rol de cinco del pivote defensivo argentino, más implicado en la jugada que un ‘4’ moderno como Sergio Busquets o Fernando, se echa en falta la aparición de un ‘6’ y un ‘8’ albicelestes.

Por las características de los centrocampistas argentinos, incluso, la existencia de dos cincos podría no ser del todo descabellada. Tres, sin duda alguna, son un exceso, por más que dos de ellos sean falsos.

La titularidad de Ever Banega como ‘6’ (centrocampista organizador) y de Cuchu Cambiasso como ‘8’ (centrocampista llegador) puede ser bien entendida si ofrecen una movilidad inexistente frente a Bolivia, a pesar de no ser lo idóneo para sus características.

Si se recuerda el Inter de Mourinho, uno se acordará de un Esteban Cambiasso arrancando como interior con llegada. En cualquier caso, era aquel Inter un equipo con una idea bien distinta de la argentina, que buscaba transiciones rápidas o incluso jugar a la contra.

Banega, mientras tanto, se ha visto acompañado en el Valencia por el Tino Costa o Mehmet Topal, jugadores que le descargaban de responsabilidad defensiva y le permitían centrarse en la creación.

En alguna extraña ocasión el ex de Boca ha aparecido incluso con dos hombres defensivos tras de sí, jugando casi como mediapunta en la 4-2-3-1 de que dispone Unai Emery. En este diferente dibujo radica la diferente obligación.

El entramado ché, aparezca en uno u otro lado, le permite un juego más estático que el argentino, donde su juego está más focalizado en un costado y más orientado al dinamismo que en el juego posicional valencianista.

Por la inexistencia de un mediapunta, su peso será siempre mayor en su selección, más aún teniendo en cuenta que por la separación con la línea frontal y la disposición de la media le hace cubrir un espacio distinto y mayor en el terreno de juego.

Por sus características, se antoja difícil verlo rindiendo a su mejor nivel en un dibujo en el que deba desaparecer del centro del campo como mediocentro puro, por bueno que sea su trato de balón.

Por extenuante que sea su despliegue físico, algo similar ocurre con Esteban Cambiasso. En un conjunto que pretenda mantener una posesión de balón pausada, pedirle que cumpla como llegador cuando su rol tiende a ser más defensivo y menos técnico parece errar.

Sin embargo, no parece que uno u otro puedan cambiar su posición, a menos que sea por un puesto en el banquillo. Por galones, jerarquía y prestaciones, parece imposible desbancar a Javier Mascherano del puesto de ‘5’.

Bien dispuesto tácticamente, generoso en el esfuerzo, metido en los centrales, como primera opción de salida o simplemente amedrentando al trencilla o al rival, en su partido inaugural volvió a dar razones para que su valor sea incalculable.

A la sombra de los tres se encuentran en la actualidad Lucas Biglia, Fernando Gago o Fabián Rinaudo, ausente en la Copa América. Los tres cincos, los tres diferentes, pero a la vez los tres con ciertas semejanzas.

Mientras el nuevo jugador del Sporting CP guarda grandes semejanzas con Javier Mascherano; Fernando Gago llegó a ser comparado en sus inicios con Fernando Redondo por su inteligencia táctica y su recorrido a lo largo y ancho del campo.

Lucas Biglia, por su parte, es quizá el mediocentro más atípico con que cuenta actualmente Argentina. Igual de capaz que sus compañeros de selección en la recuperación, es el de mayor clarividencia organizativa.

En una escala de capacidades de circulación de balón superaría a cualquiera de los actuales mediocentros titulares. Como ocurrió en el amistoso frente a Albania, podría sustituir en el próximo envite a Esteban Cambiasso.

Por sus problemas físicos parece el interista el favorito a salir del once, si bien no es descartable que también lo haga Banega para dar entrada a Javier Pastore. Él, y no otro, puede dar el diferencial que el centro del campo albiceleste necesita.

Genial conductor del balón, buen llegador, técnico y asociativo, es el complemento ideal para Leo Messi; el hombre que descargaría a ‘La Pulga’ de bajar más allá del territorio del ’10’ a recoger el cuero y que lo compartiría con él.

Quizá sea difícil hallar un trescuartista de su calidad en el fútbol argentino, a un hombre tan similar al Kaká de sus mejores tiempos. No tanto para encontrar el tipo de centrocampista llegador que requiere una 4-3-3.

Entre los veintitrés de Batista se encuentra el ya citado Ángel Di María, jugador que conoce la posición de volante llegador después de haber actuado ahí eventualmente con Maradona, Jorge Jesus y José Mourinho.

Como ‘El Cuchu’ Cambiasso, su estilo de juego parece poco conciliable con lo que pretende Argentina, en cualquier caso. No así ocurre con algunos de los hombres que se han quedado fuera de la lista tras ser probados.

Checho ha llamado a filas en los últimos tiempos a enganches del campeonato local como Enzo Pérez, nuevo jugador benfiquista; Erik Lamela, recientemente descendido a Nacional B con River Plate; o Ricky Álvarez, jugador que puede acabar en el Arsenal.

Otros como Nico Gaitán, Pablo Aimar (Benfica) o Fernando Belluschi (Porto) o Lucho González (Olympique Marseille) tampoco han logrado desbancar a Fernando Gago o Diego Milito, quizá los dos argentinos que menor rendimiento han ofrecido esta campaña del medio en adelante.

Diferente caso pero también controvertido es el de dos de los centrales convocados, Ezequiel Garay y Gaby Milito, llamados por delante de un segundo lateral izquierdo como Monzón o Ansaldi o de Nico Otamendi, campeonísimo con Porto.

Pasado el tiempo de poner remedio a posibles defectos de fondo y después del preocupante juego y resultado en el primer encuentro de “su” torneo, es la hora de buscar poner coto a los errores en la forma de los argentinos.

Se habla del tropiezo de España en la apertura del Mundial de Sudáfrica, de los nervios del comienzo y de ser pacientes con el modelo instaurado para restar hierro al mal inicio. Siendo premisas válidas, ¿son suficientes?

La sensación es que no. El propio Checho Batista parece estar pensando en realizar permutas iniciales contra Colombia en el segundo envite, sabedor de que un nuevo error podría complicar la clasificación para la siguiente ronda.

Ciertamente, no ha de caerse en la odiosa comparación – aunque aquí se haya hecho de forma sucinta – con el juego del F.C. Barcelona, especialmente teniendo en cuenta los matices que el técnico argentino pretende incluir en su equipo.

En cualquier caso, sí parece criticable que hablase de Messi como su nueve, y sin embargo renunciase a él a las primeras de cambio. A él y a ese juego colectivo, pausado, profundo y ancho que promulgaba.

España en los inicios del Mundial erró también. Cualquiera puede hacerlo, en calidad de humano. La cuestión es, ¿puede levantarse el once argentino como lo hizo el de Del Bosque? Las credenciales de algunos de sus hombres ponen en tela de juicio que así sea.

Se criticó entonces que existiese doble pivote. Se hablaba de estorbo entre Sergio Busquets y Xabi Alonso. ¿Qué no ha de hacerse en una Argentina que va de cinco en cinco? Siquiera un cambio en la media parece necesario para buscar una mejor plasmación de la idea.

Varios periodistas españoles y sudamericanos priorizaban la claridad de ésta sobre el cambio de dibujo o de jugadores en el once. Ello se debe, quizá, a esa desaparición de Leo Messi de la posición de ‘9’ y al recuerdo maradoniano de su posición en la segunda mitad.

No valen excusas ni el recuerdo de equipos con trayectorias con un inicio similar. Si Sergio Batista quiere apostar por el estilo de juego que proclama, ha de reconocer la incapacidad de varios de sus hombres para llevarlo a cabo.

Volviendo a la idea inicial, a la 4-3-3 de partida, es factible mantenerla si la zona trasera del equipo da dos pasos adelante. Si las líneas se unen desde la defensa, Gaby Milito encontrará más fácilmente un compañero con el que combinar.

Uno de los volantes estáticos ha de pasar a ser dinámico, a ser la primera línea de pase del ‘5’. El otro, directamente ha de desaparecer. Es crucial, para que el modelo triunfe, que en la media existan varios perfiles de centrocampistas. Incluso en la zaga es recomendable que así sea, quizá con Mascherano actuando en el lugar de Burdisso.

La entrada de Javier Pastore restará responsabilidad a Messi a la hora de llevar posiciones de ataque. Podrá jugar con libertad, pero no con la libertad fingida del que aparece por todos lados. Con su libertad habitual. La que, en palabras de Guardiola, “le hace sentir cómodo”.

Dos permutas, incluso una, pueden ser suficientes. Si se apuesta por adelantar la línea defensiva y por el show de Pastore y se renuncia al “tricinquismo”, Argentina tendrá mucho camino andado.

Cuestión de proyectos

A falta de la pertinente firma de su nuevo contrato con el Chelsea de Roman Abramovich y en contra de los esperado, André Villas-Boas no afrontará el reto de competir con su gran Porto en la máxima competición europea la próxima temporada.

Parecía que así sería, después de que rechazase ocupar el banquillo del Inter de Milán. Sin embargo, será Vítor Pereira quien afronte el reto de dar continuidad a un proyecto que ha sido descabezado y que podría también ser desmembrado.

Difícil reto para un entrenador de 42 años cuyas únicas experiencias como primer espada en un banquillo han sido en modestísimos equipos de la segunda y la tercera categoría del fútbol portugués.

En la última de ellas estuvo cerca de devolver al Clube Desportivo Santa Clara a la 1ª Liga siete años después de su última participación en la máxima competición lusa. De ahí lo reclutó como técnico ayudante Villas-Boas para sus dragões tras su paso por Coimbra.

A pesar de su escaso bagaje como técnico, nulo en un banquillo de la exigencia del portista, juega con la ventaja de que tampoco su predecesor conocía el fragor de la batalla, y sin embargo superó cualquier tipo de expectativa con el póker de títulos.

Apenas conocida la marcha de André Villas-Boas, Pereira fue confirmado como encargado de evitar una transición, quizá traumática, como la que podría haber implicado el firmar a otro técnico de diferentes métodos.

Si bien el hecho de haber trabajado junto a Villas-Boas no asegura que el nuevo técnico principal vaya a continuar con el mismo patrón de juego, menos probable parece que así fuese a ser con la contratación de Rui Faria.

El segundo de José Mourinho ha sido apuntado por diversos medios como alternativa o incluso como primera opción desde el momento en que se hicieron fuertes los rumores del cambio de técnico en Do Dragão.

Conocedor de la plantilla y la estructura, el perfil de Vítor Pereira parece más proclive a seguir con el juego de toque instaurado que alguien que bebe de unas fuentes más directas e intervencionistas como es Faria.

Ciertamente, lo lógico en estos casos es destacar los valores de la entidad por encima de la personalización de los éxitos, pero de que el ex de Santa Clara haya hecho especial hincapié en la importancia del actual bloque a la hora de alcanzar éxitos por encima de la persona invita a pensar que su contratación responde a un afán continuista.

Por más que Pinto Da Costa sea un durísimo negociador, el gran problema con el que Pereira puede encontrarse es la posibilidad de desmantelamiento del equipo por parte del futuro entrenador ‘blue’.

La columna vertebral del equipo, formada por Rolando, Fernando, Hulk y Falcao, suscitaba muchas miras después de su excelsa temporada. Del Chelsea se hablaba incluso cuando Hiddink era el favorito para el banquillo londinense.

Confirmado el pago de la cláusula de rescisión de su ya ex entrenador, Freddy Guarín, João Moutinho y los cuatro citados entran en las quinielas de muchos para la regeneración que Roman Abramovich acometerá este verano.

Ésta comenzó ya en el pasado mercado invernal con los fichajes de dos jugadores de la calidad de David Luiz y Fernando Torres, hombres que a corto plazo deben convertirse en piezas clave en el equipo.

El central brasileño lo hizo ya en el tramo final de la temporada, en el que no le pesaron ni el cambio de campeonato ni de registro competitivo. Hizo varios tantos y se confirmó como uno de los mejores del mundo en su puesto.

John Terry lo ha sido. Por su jerarquía sobre el césped, para muchos todavía lo es. Sin embargo, podría perder parte de ese peso si Villas-Boas entendiese el fichaje de Rolando como prioridad y éste llegase.

Puede no parecerlo por la presencia del gran capitán, pero lo cierto es que es uno de los hombres en los que más se ha apoyado el técnico luso en la temporada finalizada. Con David Luiz formaría, quizá, la mejor pareja del mundo.

El brasileño aportaría una salida depurada de balón, incorporación desde atrás y mucho peligro a balón parado, algo que podría ofrecer también el portugués de origen caboverdiano, más veloz en el corte y expeditivo.

Caso similar al de John Terry podría ser el de Michael Essien en caso de que la cúpula deportiva decida apostar por el brasileño Fernando para competir por la posición de pivote defensivo.

Como el que fuera jugador de Os Belenenses, Fernando era uno de los favoritos para salir días atrás. En el punto de mira del Málaga, Olympique Lyonnais pretendía negociar por él. Él era receptivo a esa opción, pero ahora podría darse un cambio de planes.

No obstante, apuntan más bien los medios lusos hacia el interés de Villas-Boas por llevarse consigo a João Moutinho, jugador que llegó con él a Porto procedente del Sporting CP y que después de varios años oscuros volvió a mostrar un gran nivel.

Aunque no es el portista con más nombre, la elección responde a la necesidad de contratar un ‘6’, ese organizador silencioso que duerme el balón y lo esconde del rival hasta que encuentra la mejor opción de ruptura de la línea frontal.

Las cualidades del incipiente Josh McEachran hacen pensar que el juvenil podría cumplir ese rol después de irrumpir con fuerza en los minutos que le brindó Carlo Ancelotti, aunque su juventud aconseja pocas prisas.

El adolecer de este perfil organizador ha sido una de las claves del fracaso del Chelsea a lo largo de la temporada finalizada, no tanto por el perfil en sí mismo como por el hecho de que en el pasillo contrario no hubiese regularidad.

En esa zona del ‘8’ seguirá apareciendo Frank Lampard, a menos que el rumor sea verdaderamente antesala de la noticia en lo que atañe al croata Luka Modric, quien podría cambiar el norte de Londres por el oeste.

A pesar de que su nombre está siendo más bien ligado al puesto de organizador, el balcánico es el perfecto enlace entre líneas, un hombre tan capaz de crear y dar pausa como de correr y batir la línea rival llegando desde posiciones atrasadas.

Más que un Xavi o un Moutinho, perfiles inexistentes en los últimos éxitos del Chelsea, Modric sería para Villas-Boas lo que Iniesta para Guardiola o lo que el colombiano Freddy Guarín en el Porto del póker.

El ex de Boca Juniors y Rennes es otro hombre que podría encajar perfectamente en la regeneración ‘blue’, aunque pensar en un trasvase de tales envergaduras entre Porto y Londres es demasiado descabellado.

Pinto Da Costa tiende a vender caro, pero a hacerlo, al fin y al cabo. No obstante, igual que tiene fama de duro negociador ha de señalarse también su mentalidad ganadora, por la cual es difícil proyectar un mercado estival con más de dos o tres ventas a menos que los interesados abonen las pertinentes cláusulas.

En una escala de fichajes prioritarios procedentes de Portugal podríamos encontrarnos con el Hulk por encima de cualquiera de todos los anteriormente citados, pues es, quizá, el perfil más difícil de encontrar.

Extremo con capacidad para jugar en cualquiera de los dos costados, suele hacerlo por el derecho, el natural. Su velocidad y fortaleza física encuentran sólo parangón en el panorama internacional en Cristiano Ronaldo.

Sin embargo, pese a que estas cualidades son las que se tienden a destacar, ‘el increíble’ Hulk es mucho más. Ve puerta con suma facilidad y es, con Guarín, el jugador con mayor habilidad técnica de su equipo.

La presencia de Fernando Torres invita a pensar en que el fichaje de Radamel Falcao es menos necesario de lo que algunos medios lusos y británicos apuntan. Si Villas-Boas se decanta por jugar con una 4-3-3, un jugador como Neymar o Kun parece más necesario.

Cualquiera de los dos podría ser la otra punta de lanza lateral, mientras que hacerse con Falcao obligaría al ‘Niño’ a alejarse del área y partir quizá desde la izquierda, pues es seguro que Radamel sería el nueve puro.

A priori, si tuviésemos que elaborar una lista de prioridades con los portistas citados, en atención a las necesidades del Chelsea, en primer lugar no encontraríamos a Hulk, seguido de Moutinho/Guarín, Falcao, Fernando y Rolando.

Los tres últimos han formado parte de la columbra vertebral de Oporto en la temporada finalizada, pero jugadores como Torres, Essien o Terry relegan la posibilidad de acometer su fichaje a un segundo plano.

En el primero aparecen Hulk, un jugador que vendría a sustituir al marfileño Drogba; y Guarín y Moutinho a la par, como signo de la necesidad de firmar un organizador o un llegador en función de qué llegue de otros clubes y de los planes de Villas-Boas con respecto a McEachran y Lampard.

Por el afán continuista antes citado en el caso portista y por el enorme desembolso que supondría firmar a seis jugadores de un mismo equipo de una tacada, el trasvase podría reducirse a dos o tres de los nombrados.

Lo que parece claro es que, después de varios años de menor inversión, Roman Abramovich pretende devolver a su equipo al primer escalafón del fútbol europeo. Así lo indican las firmas millonarias de David Luiz, Fernando Torres y Villas-Boas, y también las que están por llegar.

Después de no lograr hacerse con la Champions League con ninguno de los proyectos precedentes, volverá a tirar de talonario para intentar hacerlo con la versión 2.0 de José Mourinho.

En la comparación entre portugueses ha de hablarse en término evolutivos, no comparativos, pues si bien ambos han trabajado juntos y tienen en común el ser dos de los máximos exponentes de la periodización táctica, son diversas las diferencias entre uno y otro.

Tal y como ha manifestado el nuevo manager londinense en varias ocasiones, él está más próximo en determinados aspectos a Bobby Robson, maestro de los dos, que al propio José Mourinho.

Da mayor importancia al cocinado de la jugada que el técnico madridista y se apoya más en su equipo de lo que lo hace Mou, amigo del trabajo específico pero más personalista en la globalidad de una sesión preparatoria.

A nivel de vestuario es un hombre más cercano, próximo incluso a la autogestión. Prueba de ello es la vital importancia de Helton o Hulk como capitanes de la plantilla; frente al protagonismo de Mourinho en las crisis por encima de los suyos.

No es cierto, pues, que André Villas-Boas sea el nuevo Mourinho, a menos que esto se entienda en términos de sorprendente irrupción en los banquillos y de trayectoria, bastante pareja aunque más fugaz la del portuense.

No cabe duda de que en los años que han trabajado juntos André habrá aprendido de José, pero ello no es óbice para obviar unas diferencias que pueden continuar si el Chelsea deja de representar el fútbol directo y de músculo a partir de agosto.

Entonces, Porto deberá haber superado ya el golpe que supone perder a un técnico por el que todos apostaban como continuador del trabajo iniciado en la próxima edición de la Champions League.

A pesar del cambio en el banquillo, se han sentado las bases para un proyecto de larga duración en el que la exigencia será mayor cuanto mayor sea la capacidad de Pinto Da Costa para retener a las estrellas y de Pereira para empatizar con ellas.

Una de las mayores razones por las que se debe creer en el proyecto, pese a la salida de su cabeza pensante, es la juventud de la práctica totalidad de su once de gala, extrapolable incluso a los jugadores que suelen ser utilizados de refresco.

Choca, por este motivo y por su propia juventud, que André Villas-Boas no haya apostado por ser ambicioso en su propia casa, en el club del que es seguidor. El tren cogido es el primero de muchos que se le presentarán, igual de ambicioso que el nuevo y con unas bases ya sentadas.

Sin el estratega al mando son mayores las reservas suscitadas sobre cómo reaccionará el equipo en la Supercopa de Europa y próxima Champions League, máxime si alguno de los teóricos titulares sale.

Incluso en la competición local se pueden presentar nuevas oportunidades para Benfica y Sporting CP, dos equipos que se están moviendo en el mercado con celeridad y aparente acierto.

Ni tan siquiera un mayor salario parece motivo suficiente para la salida de André Villas-Boas en dirección a Londres. Dentro de sí, es de suponer que los habrá. Si no había dudas de que en Portugal lucharía desde ya por la Champions, menos las hay de que lo hará en Inglaterra.

Porto, en cualquier caso, debe lamerse pronto sus heridas. Y si salen los Falcao, Hulk o Fernando, reinvertir las cantidades obtenidas por sus pases en hombres que puedan ofrecer un rendimiento aproximado a corto plazo. Igual que Villas-Boas, ellos también merecen luchar por lo más alto.

La exigencia de la competencia

Después de reeditar su victoria en la Liga BBVA y de lograr un nuevo título europeo, el año próximo el F.C. Barcelona se encontrará ante la temporada más exigente desde la llegada de Pep Guardiola al banquillo.

La campaña recién terminada ha sido, en lo anímico y lo futbolístico, la más difícil de las que el de Santpedor ha tenido que afrontar hasta la fecha. A pesar de resultar victorioso, la lógica alegría ha dejado pronto paso a la obligación.

Tan pronto como terminó el pasacalles en honor al triunfo en la Champions League, Pep volvió a destacar como clave del éxito la sed de victoria de un conjunto insaciable y lanzó un mensaje de necesidad a su directiva: Ha de darse a corto plazo un salto de calidad.

La competencia, personificada en el Real Madrid, apremia. La bicefalia se ha impuesto en el campeonato regular con suma facilidad, pero la batalla entre merengues y culés ha dejado exhausto al núcleo barcelonista.

A pesar de ser poco amigo de las rotaciones, José Mourinho ha manejado a lo largo de la temporada un mayor número de piezas hechas al nivel de competición requerido que su rival en Can Barça.

Álvaro Arbeloa, Raúl Albiol, Lass Diarrà, ‘El Pirata’ Granero, Kaká, Higuaín y Adebayor ofrecían, en su suplencia, un plus de competencia que encontraba parangón en el bando enemigo únicamente en Adriano, Mascherano, Keita y Afellay.

En el tercer escalón de competitividad, el Real Madrid ha tenido a Garay, Pedro León, Gago y Canales. El F.C. Barcelona, a Maxwell, Milito, Jeffren, Bojan y varios canteranos que no por tener un enorme potencial han de ser ya exprimidos.

Que la clase media madridista es superior a la azulgrana es un hecho conocido y reconocido. Que Pep Guardiola reclamaba aumentar el nivel competitivo de la suya cuando hablaba de “rodear a Messi”, también.

Comenzó la temporada con apenas diecinueve jugadores, que se convirtieron en veinte con la llegada de Ibrahim Afellay en el mercado invernal; frente a los veinticuatro de inicio y veinticinco postreros madridistas.

Andreu Fontàs y Thiago Alcántara fueron los favoritos a la hora de completar el equipo en los microciclos de menor intensidad y en los intantes en que las lesiones obligaban a tirar también de los Bartra, Jonathan Dos Santos o Nolito.

Todos ellos y alguno más como Martín Montoya, Sergi Roberto o Gerard Deulofeu tienen potencial suficiente como para pensar en ellos como jugador del primer equipo una vez completen un periodo de formación aún no concluso.

A la diferencia ya citada ha de sumarse el hecho de que Florentino Pérez ha acabado con la lucha interna entre Mourinho y Valdano y dado plenos poderes a un entrenador que ha logrado ya hacerse con Hamit Altintop, Nuri Sahin y José Callejón.

Los dos primeros, por encima del tercero, conocen el nivel de exigencia máxima que supone competir por títulos y a nivel internacional, además de ser valores seguros en el modelo de juego de Mourinho, dadas sus características.

A falta de saberse quién será el fichaje de campanillas de esta temporada, Fábio Coentrão convertirá a Arbeloa definitivamente en lateral derecho y doblará el costado izquierdo, donde probablemente se imponga a Marcelo en la pugna por la titularidad.

Lassana Diarrà y Kaká pueden abandonar, como Enmanuel Adebayor, el segundo escalón de competición. Con la duda de si José Callejón será capaz de formar parte de él, frente a las tres salidas, habrá al menos cuatro entradas.

De ser así, el técnico portugués manejará cerca de veinte piezas de primer nivel, frente a las quince – una de ellas, Adriano, forzada – de Guardiola esta temporada. De esta diferencia nace el ansia culé de reforzarse.

No se esperan refuerzos para ser titulares, pero sí con capacidad de serlo. El once tipo actual es el bloque sobre el que se cimientan las victorias, pero necesita de más hombres como Mascherano para seguir edificando gloria.

Mientras el Real Madrid ha decidido no renovar a Jerzy Dudek y permitir de forma definitiva el cambio de jerarquía de Adán, en la Ciudad Condal apuestan todavía por José Manuel Pinto, a la espera de la confirmación del potencial de alguno de sus metas canteranos.

Masip, Oier y Miño han alternado titularidad y entrenamientos con el primer equipo, si bien parece este último, internacional sub-21, el más preparado para competir en la élite a medio plazo.

Esteban Andrada, portero argentino de Lanús, suena para competir a las órdenes de Eusebio Sacristán, sustituto de Luis Enrique, y dejar sin sitio a Masip o un Oier que llegó a debutar de la mano de Frank Rijkaard.

Otro nombre relacionado con el filial y que podría estar a caballo con el primer equipo es José Ángel, lateral izquierdo del Sporting de Gijón. A pesar de partir con ficha de canterano, su firma podría suponer la salida de Maxwell.

En contra del brasileño juegan su escaso rendimiento y la continua controversia creada por su representante Mino Raiola, empresario contrario a Guardiola que maneja también los intereses de Zlatan Ibrahimovic.

Gaby Milito puede encontrarse también la puerta abierta con la ascensión definitiva a la primera plantilla de Andreu Fontàs y el reciclaje en esa posición de Mascherano. La salida será un hecho si, como se rumorea, llega Thiago Silva.

Por las restricciones impuestas por Sandro Rosell, parece poco probable que se pueda acometer este refuerzo o el de José Enrique, lateral izquierdo del Newcastle, si bien hay que contar con la deuda que mantiene el AC Milan con los azulgranas.

En caso de no disponer de líquido, el buen central brasileño podría llegar a la Ciudad Condal. De llegar dinero rossonero, en función de los demás refuerzos, podría hacerlo el ex de Celta y Villarreal.

En la temporada que viene de finalizar las luces de alarma se han encendido por los continuos problemas físicos de Xavi Hernández, faro del equipo. La inexistencia de un jugador de sus mismas características en toda la estructura provoca la insistencia en firmar a Fàbregas.

Se habla mucho de Thiago, pero éste ha de asumir todavía determinados conceptos para actuar como ‘6’ con continuidad en un equipo de la exigencia del catalán. Es un gran jugador, pero hoy día se ajusta más al perfil de ‘8’.

Más cerca del área, como volante llegador, es donde mejor se exprime hoy día al hijo de Mazinho. Lo mismo ocurre con Andrés Iniesta, si bien en un once en el que ambos formen en los interiores, sería él el organizador.

Así será si no queda más remedio y Arsene Wenger vuelve a enrocarse en no traspasar a su capitán, por más que los deseos de Cesc parezcan ir orientados a volver a hablar pronto aquello a lo que el periodista Martí Perarnau se refiere como “idioma Barça”.

He ahí la baza a jugar por los culés, junto a un supuesto pacto alcanzado entre el alsaciano y su jugador franquicia. La diferencia se encuentra en que, por haber disfrutado un año más del jugador y tener éste un año menos de contrato, la oferta se reduce en diez millones.

De no lograrse un acuerdo, no llegaría ningún hombre para uno de los mejores centros del campo del mundo. Keita continúa estando bien valorado, hay cantera y Thiago debería ir más rápido de lo esperado.

En contra de lo que los rumores pueden hacer pensar, la confianza que en él se tiene es enorme, como en Sergi Roberto. No obstante, a éste le falta aún una última etapa en el proceso formativo y con el primero se debe ir con tiento.

A sus veinte años Leo Messi era asiduo titular, pero no ha de ocultarse el hecho de que Leo Messi sólo hay uno. Andrés Iniesta, jugador al que Thiago se asemeja más, no lo fue hasta los veintitrés y Xavi Hernández pudo incluso salir del club en varias ocasiones.

Ha de tenerse también en cuenta el hecho de que Cesc puede actuar en diferentes frentes. Además de para descargar de minutos a Xavi e Iniesta, el fichaje de Fàbregas favorecería la eventual aparición de una 4-4-2 en rombo.

Aparecerían en este dibujo dos referencias centradas y con capacidad de ruptura, con él llegando desde unos metros por detrás de donde suele hacerlo habitualmente un Messi que estaría más descargado en el posible nuevo planteamiento.

Mientras se espera a Oriol Romeu, por su capacidad táctica y de llegador podría convertirse en tercera opción en la posición de Busquets y Mascherano, dando salida allí donde Keita y Jonathan Dos Santos fueron probados sin éxito esta temporada.

En instantes en que la obligación de obtener un buen resultado apremie, Cesc puede aparecer como vértice del centro del campo acompañado de Xavi e Iniesta en la posición de ‘4’, pero no como un ‘4’ puro al estilo Busquets o Xabi Alonso.

Conocido como ‘box to box’ de contrastado nivel, recorrería más metros que ambos en sus respectivos equipos y en la selección para aprovecharse de sus buenas llegadas desde segunda línea.

Sin él, con Iniesta o Thiago, Guardiola puede experimentar con un rombo en mediocampo, pero difícilmente pueda abrir una nueva vía, más vertical y alternativa al modelo de juego actual.

Lo intentó en el pasado con la adquisición de una referencia en su equipo atípica, pero terminó descubriendo que el daño infringido al rival era mayor utilizando un hombre que huya de la posición de nueve que con un hombre de la envergadura de Ibrahimovic.

Tuvo un delantero que aparecía, como era Samuel Eto’o. Por falta de feeling con el camerunés decidió probar con uno que estaba, como el sueco. Finalmente, se ha decidido por Messi, que no está ni aparece (a la espalda del central), pero sí llega. Y cómo llega.

A David Villa lo prefiere en el pasillo interior, próximo a la banda. Creando el desconcierto entre el lateral y el central de afuera hacia adentro. No porque se aleje, como otras puntas hacen; sino porque él sí aparece.

Caso similar es el del invisible Pedro, si bien él ha llegado al primer equipo culé con una diferencia interiorizada, y es que la banda es el lugar en que habitan los apoyos a una referencia que hasta este año Villa estaba acostumbrado a ser.

Batiendo desde el pasillo del ‘8’ o en ruptura desde posiciones avanzadas, Ibrahim Afellay puede convertirse en una alternativa cada vez más valorada por velocidad y diferentes conceptos de base.

Anárquico, y por tanto rara avis en el planteamiento inicial barcelonista, un ‘Plan B’ como el citado podría convertirle en el socio ideal de Fàbregas o Alexis Sánchez, otro de los favoritos para ser llamados a filas del cuatro veces campeón de Europa.

Tampoco será fácil hacerse con el apodado ‘Niño Maravilla’, dado su potencial y que el Udinese de por sí trata siempre de rentabilizar al máximo sus transferencias, algo que en mayor medida buscarán con su jugador franquicia.

Como en el caso de Cesc, Rosell tiene el beneplácito del jugador para cerrar la operación, pero por más que se diga que el futbolista actúa siempre donde quiere puede no ser así si las exigencias de Giampaolo Pozzo no diminuyen de su precio de salida.

De menor estatura incluso que Leo Messi y Pedro Rodríguez, es un jugador con un extraordinario quiebro que vendría a completar la capacidad de desequilibrio del propio Messi e Iniesta en el uno contra uno.

Colabora en labores de defensivas y de creación, tiene un gran cambio de ritmo y facilidad para romper por dentro y por fuera. Acostumbrado a tener junto a él la referencia de Di Natale, la única duda que puede caber es cómo reaccionaría como falso nueve.

Llegaría a Barcelona con el aval de Marcelo Bielsa, maestro y amigo de Guardiola, y de la gran temporada realizada en Udine. Con la vitola de crack en su club de procedencia, completamente adaptado al fútbol europeo y aceptando su rol de secundario.

Quizá más goleador pero menos sacrificado es el brasileño Neymar. Chelsea, Real Madrid y Barcelona siguen al que probablemente sea el mejor jugador del mundo sub-21, cuyas características recuerdan a otros brasileños como Robinho.

Se espera más de él que del actual milanista. ¿Lo dará? Es una incógnita. A priori parece que así será, pero habrá que esperar a que dé el salto al continente europeo para valorar con mayor exactitud su posible repercusión.

La falta de experiencia es uno de los factores que le hacen ir a la zaga del chileno en las quinielas de refuerzos azulgrana, junto a su carácter controvertido y un individualismo excesivo.

Como Alexis Sánchez, puede actuar en el centro o en un costado. Caso distinto es el de Kiko Femenía, extremo del Hércules que parece será firmado para entrar en la tercera fase del desarrollo blaugrana.

Definido por su ex entrenador Esteban Vigo como un Pedro en potencia, puede convertirse en otra de las joyas de gran futuro que eleven el nivel del Barça B, a pesar de su reciente experiencia en primera división.

Con querencia a irse al interior en la izquierda, pegado a la línea de cal en la derecha o incluso actuando como lateral, es hábil y veloz. Su refuerzo hoy por una mínima cantidad de dinero puede evitar un gran desembolso en el futuro.

Caso similar es el de Sergio Araujo, argentino perteneciente a Boca Juniors y cuyas características recuerdan a la del Kun Agüero. Ratonil, resistente, gambeteador y col gol, su llegada podría depender del derecho preferencial que el Real Madrid guarda sobre él.

Tercera en la escala de prioridades, sólo por encima de la opción de firmar un zaguero, está la de hacerse con un delantero de área cuyas prestaciones resten responsabilidad al tridente ofensivo titular.

El citado Agüero sería quizá sea a ojos del aficionado el hombre ideal, pero no tanto a los de una dirección deportiva que debe mirar por mantener un equilibrio que podría verse roto por el perfil ‘top’ del colchonero y especialmente de su entorno.

El hecho de que hacerse con sus servicios implique un dispendio mayor que el que actualmente pueden permitirse las poco boyantes arcas barcelonistas vira las miras hacia el italo-americano Giuseppe Rossi.

De un perfil similar al de David Villa, habla en el Villarreal un idioma similar al del Barça, algo que jugaría a favor de una pronta adaptación a Can Barça. Su desborde y velocidad son menores que el de Alexis Sánchez y Neymar, pero tiene mayor facilidad para ver puerta.

En caso de que quede un puñado de euros después de acometer los fichajes prioritarios de Alexis y Cesc, insuficientes para hacerse con el amarillo, otra opción de la que se habla es el desconocido Leandro Damião, punta brasileño de Internacional, de perfil más rematador y que como Rossi sería una de la dos referencias en una hipotética 4-4-2.

A pesar de que el ‘experimento Keirrison’ desaconseja repetir experiencia, esta opción se valora con el fin de dotar a la plantilla, como en los casos antes referidos, de un perfil carente o insuficiente.

Con todo, habrá quien de forma errónea piense que el F.C. Barcelona traicionará sus principios optando por cubrir sus carencias con hombres de fuera y no de cantera, obviando o ignorando el hecho de que más allá de Thiago y Fontàs no hay jugadores preparados para el salto.

Lo habrá, qué duda cabe, pero no a un plazo tan corto como el que exige la obligación de seguir siendo competitivos y dentro y fuera, de competir con uno mismo y tener hambre y ser capaz de doblegar a un rival del calibre del Real Madrid.

El escaso rendimiento ofrecido por Milito, Maxwell, Jeffren y Bojan, relegados al forzosamente tercer escalón de la rotación puede provocar su salida con el fin de conseguir líquido para ofrecer ese plus requerido.

El extremo de origen venezolano y el ‘Noi de Linyola’ podrían ser traspasados por una cantidad dependiente de una más que probable opción de recompra, como Martín Montoya, Martí Riverola, Jonathan Dos Santos, Jonathan Soriano o el mismísimo Thiago.

Aunque pueda parecerlo, no existe incompatibilidad entre el modelo de cantera con el de cartera. De los citados, los que se queden seguirán quemando etapas formativas progresivamente, junto a Bartra, Rafinha, Sergi Roberto, Espinosa o Deulofeu.

En un plazo de tres años varios de ellos serán parte activa del primer equipo. Antes, máxime cuando el enemigo apremia, parece difícil, pues han de aprender a competir al máximo nivel, el que su club requiere.

Qué duda cabe que si la progresión de un jugador invita a saltarse alguna de las tres etapas establecidas para los canteranos culés, entrará en ese preciso instante. Mientras algo así no ocurra, su camino seguirá las líneas marcadas.

Una cesión o un traspaso con opción de recompra no son una muestra de ignorancia, sino una oportunidad de competir a un nivel de exigencia que en el día a día establece por encima de sus actuales posibles prestaciones.

Los veinte de Mou, Inter, ManU, Chelsea, Porto y las propias carencias obligan a un continuo reciclaje del tablero y sus piezas. Cuando se pueda, con cantera. Cuando no, con cartera. Hasta donde ésta llegue.

El fútbol como empresa: El modelo Udinese

Una temporada después de volver a las categorías profesionales del fútbol español, el histórico Granada Club de Fútbol ha logrado su segundo ascenso consecutivo con un equipo plagado de jugadores pertenecientes al Udinese italiano.

El conjunto nazarí, como institución, ha pasado por unos graves problemas económicos en el último lustro que no le han impedido volver desde la tercera división a la máxima categoría gracias a la gestión del otrora odiado Enrique Pina.

Dueño del Ciudad de Murcia hasta el verano de 2007, vendió el club al presidente de un club aficionado granadino, el CP Granada 74. Carlos Marsá, se llevó su nuevo equipo a la ciudad de la Alhambra en una decisión contraria a los deseos de la RFEF, la UEFA y la FIFA.

Pasó Pina a ser persona non grata en parte de Murcia y de Granada, donde los aficionados del Granada tradicional tuvieron que lidiar con un club sin alma situado por una decisión empresarial por encima suyo.

No entendieron los aficionados granadinos cómo la patronal del fútbol nacional podía permitir, en contra de la opinión de todos los estamentos del fútbol, la empresa se llevase a la máxima potencia.

Dos años después, la misma persona que cirnió la sombra sobre un histórico llegó a su presidencia con el objetivo de devolver la luz robada por él mismo y por los años en un momento de profunda depresión económica.

Amparado en Dixian 2009 SL y de la mano de la familia propietaria de Udinese, inició una inversión que hasta ahora no ha tenido fin con la promesa de que la citada empresa saliese de una futura conversión en SAD como máxima accionista.

Agente de futbolistas e intermediario, Enrique Pina es el máximo responsable de la llegada de Iván Helguera a la AC Roma, de Javier Saviola al F.C. Barcelona o sudamericanos como Abel Aguilar y el afamado Alexis Sánchez a Il Friuli.

En sus tratos pasados con Giampaolo Pozzo, propietario de Udinese, se forjan las relaciones entre Pina y Gino Pozzo, principal valedor económico del proyecto capital recién ascendido a la máxima categoría del fútbol nacional.

Gino Pozzo: "Queremos colocarnos en Granada porque es una ciudad con gran potencial futbolístico"Considerado a día de hoy por muchos filial de Udinese, el objetivo de Pina para con el Granada es el de crear un holding futbolístico similar al que gestiona la familia de su socio económico, con intereses depositados en aproximadamente un centenar de jugadores.

Los últimos sobre los que han adquirido un cierto control son los pertenecientes al Espanyol de Barcelona, SAD en la que Gino Pozzo ha entrado recientemente como accionista después de un año de negociación con Daniel Sánchez Llibre.

De responsabilidad directa son aquellos jugadores pertenecientes nada más que a Udinese, los que conforman las distintas categorías del equipo italiano y los nada menos que treinta y siete cedidos y cinco hombres en fórmula co-propiedad.

En el Granada iniciaron la campaña catorce de esos jugadores – más Odion Ighalo, llegado en invierno -, varios de los cuales han sido firmados única y exclusivamente para dar el salto de calidad necesario para colmar el ambicioso objetivo de encadenar un segundo ascenso seguido.

Es el caso de hombres como Diego Mainz, Rubén Párraga, Felipe Sanchón o Tariq Spezie, jugadores de un perfil medio-bajo y sin excesivo potencial, u otros como Carlos Calvo, Dani Benítez o Álex Geijo, de mayor calidad.

Junto a varios jugadores en propiedad, han participado a lo largo de la temporada Guillerme Siqueira, Jonathan Mensah, Ritchie Kitoko o Fabián Orellana, hombres con más mercado e incluso aprovechables por el propio “equipo madre”.

Udinese TeamJugadores como los citados llegan al equipo de Il Friuli, en su mayoría, gracias a una gran red de ojeadores entre la que se encuentran grandes conocedores de las características de los actores del mercado africano y, especialmente, sudamericano.

No todos encuentran hueco en la primera plantilla, como ocurrió con Pablo Armero, Cristian Zapata o Alexis Sánchez. Algunos deben salir a equipos de menor índole para formarse y luego dar el salto o simplemente para revalorizarse.

La fórmula es clara con estos jugadores foráneos e incluso con llegados del mismo continente o de la propia Italia. Cualquier tipo de inversión va enfocada a la obtención de un mayor rendimiento no solo deportivo, sino también económico.

De ahí viene el hecho de que sean múltiples los hombres cedidos por Udinese. Por Allan Nyom y Dani Benítez, actualmente en las filas del Granada, exigen a cualquier interesado en hacerse con sus servicios 3M€ y 4M€, respectivamente.

El modelo de Udinese es el de una cadena de producción en la que la materia prima es adquirida para ser mejorada en la propia fábrica o en una ajena, con el fin de que la proyección del jugador sea explotada económicamente a corto-medio plazo.

La joya de la corona y máxima expresión del modelo es en la actualidad el chileno Alexis Sánchez. Apodado como ‘Niño Maravilla’, todo apunta a que saldrá en dirección a Barcelona por una cantidad que gracias a los incentivos puede rondar los 40M€ después de ser adquirido por apenas 3M€.

Parece difícil que a corto plazo vaya a existir un caso parejo cien por cien adquirido por el Granada, pero por ahí pasan los deseos de Enrique Pina. Más allá de la apariencia de filialidad actual, busca plasmar un idéntico modelo en su club a partir del apoyo prestado por los Pozzo.

El mecenazgo de Giampaolo Pozzo diferencia el proyecto empresarial actual de Pina del llevado a cabo en Murcia. Su anterior club carecía de peso específico e histórico, por lo que la venta del Ciudad respondió a un simple criterio de oportunidad, a priori diferente de lo que ocurre en Granada.

La viabilidad del Ciudad de Murcia llegó hasta donde Pina pudo y quiso debido también a la falta de infraestructuras y de un apoyo institucional de los que adolece actualmente y por los que lucha, con la amenaza de una nueva espantada.

Al contrario que entonces, la sensación que se palpa actualmente en el ambiente es que esta amenaza no es más que un órdago, pues su actual empresa cuenta con el aval citado de Dixian 2009 y con dos claves inexistentes en Murcia, la afición y la primera división.

Es de esperar que dentro del actual clima de tensión llegue una tregua favorecida por la vuelta a la máxima categoría del fútbol español treinta y cinco años después del último periplo, puesto que este ascenso dotará de una buena cantidad de dinero al club y de repercusión a la provincia.

Si bien Cádiz y Tenerife suenan como posibles nuevas sedes del “proyecto Pina”, Granada parece el lugar más adecuado para germinar debido a la importancia de los pasos ya dados y al peso que los italianos pueden tener en la toma de una decisión.

Entendiéndolo en una clave literaria, podría decirse que Giampaolo Pozzo es el Don por debajo de quien actúan su hijo Gino en el Espanyol y Pina en Andalucía, hombres cuyos deseos van enfocados a tener una propia y sólida “familia” con la ayuda del Padrino.

Como ocurre en la obra de Puzo, y tal y como se ha manifestado por los dos capos, no hay motivos para la fricción de intereses ni tan siquiera en un futuro próximo, en el que ambos se enfrentarán en la Liga BBVA.

En Tenerife se ha establecido ya Pedro Cordero, vicepresidente del Granada, invita a pensar en un nuevo satélite; si bien parece ser el Cádiz el favorito para crear la nueva base de operaciones o cambiarla en caso de que haya ruptura entre Pina e instituciones.

A pesar de esto, lo lógico parece ser que la sangre no llegue al río y que las aguas continúen por su cauce. El empresario murciano parece haber encontrado después de un primer fracaso el lugar donde lograr su sueño deportivo y financiero.

Alcanzado el objetivo del ascenso, Cordero, Pozzo y Pina han de empezar a recuperar desde ya el tiempo perdido con respecto a los rivales y a confeccionar una plantilla que a buen seguro continuará siendo reflejo no de una filialidad, sino de un convenio que convierte al recién ascendido en satélite y a su máximo dirigente en caporegime.

Dream Team Liga ZON Sagres

Dados los cuatro títulos obtenidos por el Porto de Villas-Boas, a la hora de escoger un once ideal de la Liga Zon Sagres posiblemente uno se decantaría por la columna vertebral del equipo más laureado de la temporada en Europa.

Haciendo la elección extensible a los veintidós hombres que suelen conformar una plantilla, entre múltiples dragões aparecería algún águila y algún sportinguista. Dada la insultante superioridad de los de la ciudad del Duero, probablemente ningún otro equipo tendría cabida.

Ante el nivel de la clase media lusa y su escasa repercusión fuera de sus fronteras, se antoja difícil también escoger a once jugadores con posibilidad de salir al exterior y realizar un buen papel más allá de las dos grandes ciudades del país.

Si atendemos a la tabla de conjuntos menos goleados, nos encontraremos con que Porto apenas ha sufrido dieciséis goles. Dada la frecuente titularidad de Helton, quizá se debería hablar de él como mejor meta.

Rui Patrício, Sporting Portugal

Con muchos problemas bajo palos, es difícil quedarse con un guardamallas benfiquista como eventual suplente. Por números, Rafael Bracali y Rui Patrício serían las siguientes opciones a escoger, si bien no ha de ocultarse el hecho de que las estadísticas ensombrecería de este modo la gran temporada de Arthur Morães.

Bracali, brasileño de treinta años y perteneciente al Nacional de Madeira, no parece tener futuro más allá de la liga lusa; algo con lo que sí se podría encontrar Patrício, meta de 23 años del Sporting Portugal.

Suplente de Eduardo en la selección, puede dar la sensación de haberse estancado debido a las últimas mediocres temporadas de su equipo, pero la realidad es que continúan con una evolución que, sin ir más lejos, podría traerle a España.

Artur, meta que viene de hacer una gran campaña con el sorprendente Sporting de Braga, se encontrará en Lisboa con la oportunidad de, a sus treinta años, asentarse en un equipo con aspiraciones europeas, algo que no pudo hacer la pasada temporada en la Roma.

Fábio Coentrão, Benfica

Una de las perlas del mercado estival, por la dificultad que supone a los grandes de Europa encontrar un lateral izquierdo de garantías, será Fábio Coentrão, de largo el mejor lateral de la liga portuguesa.

Después de su fuerte irrupción la temporada pasada, viene de consolidarse en la recién terminada en un Benfica incapaz de doblegar en ningún momento de la temporada al todopoderoso Porto.

Por ello, puede quedar en el ambiente una sensación de fracaso que no debe ser tal, después de llegar a las semifinales en la copa local y en la Europa League y el subcampeonato liguero. Aún así, a Fábio se le quedan pequeños equipo y liga, por lo que debería dar el salto.

Lo hará a uno de los llamados ‘top’, dejando las arcas llenas del Benfica. El traspaso está estimado en unos 30M€, y supondría la segunda salida del rubio lateral de Portugal, después del intento fallido en Zaragoza aún como extremo.

También por el costado izquierdo ha acostumbrado a galopar un diestro, Sílvio. A pesar de sufrir desajustes tácticos en esa demarcación, ha completado una temporada a un nivel suficiente como para ganarse su traspaso al Atlético de Madrid, ya cerrado.

Fuerte y expeditivo en labores defensivas, llega casi siempre hasta la línea de fondo. Cuando no, busca posiciones interiores mediante peligrosas diagonales que recuerdan a las que Philipp Lahm. Bendecido por José Mourinho, apunta a titular de su selección durante años.

Otra posible opción para el lateral derecho es la de Jorge Fucile, uruguayo de Porto. Como Álvaro Pereira, compatriota y compañero, es un jugador muy regular, pero parece poco probable que uno u otro dé el salto a una liga mayor, por lo menos a un gran equipo.

Luisão, Benfica

Algo parecido parece ocurrir con Luisão, central brasileño del Benfica. A pesar de ser el mejor en su posición de todo el campeonato portugués, a sus treinta años, su oportunidad de ir a un equipo mayor parece haber pasado.

Junto a David Luiz conformaba la mejor pareja de la Liga Zon Sagres, privilegio que ahora recae sobre Rolando y Otamendi. De la escuela argentina, Otamendi es un central pegajoso en la marca y con una salida de balón bastante depurada, aunque en ocasiones sufre ante jugadores veloces.

El luso tiene mucho mercado en Italia e Inglaterra, donde pudo ir antes de que David Luiz firmase por el Chelsea. Juve, Inter o Roma son algunos de los equipos que siguen al central con más futuro de Portugal.

En el caso de requerirse un cuarto hombre con el que completar una plantilla, éste sería Alberto “El Mudo” Rodríguez, peruano de veintisiete años que seguirá la próxima temporada al servicio de Domingos Paciência en el Sporting Portugal.

Después de una temporada con luces y sombras en el Genoa, Alberto Zapater ha recuperado su mejor nivel en el Sporting después de formar parte del traspaso de Miguel Veloso al conjunto italiano.

Posiblemente su buena temporada le haga merecedor de una nueva oportunidad en un equipo de primer nivel, donde perfectamente podría encajar Fernando, brasileño del Porto, trátese de la liga de la que se trate.

Tácticamente muy inteligente, corpulento y con llegada, con buen físico y buen toque, tiene cualidades de sobra para convertirse en el nuevo ‘4’ de la selección brasileña. Este año lo ha demostrado suficientemente, aunque a nivel internacional haya sonado más el nombre del Spur Sandro.

Freddy Guarín, Porto

Freddy Guarín sería el tercero en discordia en ambos onces, y no por ello el jugador de menor nivel. Con capacidad para jugar de interior o extremo, crea y golpea indistintamente, como se pudo comprobar en las semifinales de la Champions frente al Villarreal.

Javi García o Ruben Micael son otros de los centrocampistas jóvenes que han destacado esta temporada. El portugués, sin ser titular en Porto, ha sido llamado incluso por su seleccionador en las últimas convocatorias internacionales.

Como ellos, Pablito Aimar, Martins (Benfica), el joven André Santos (Sporting Portugal), Mossoró o el ya veterano Hugo Viana (Sporting Braga) han completado también una buena temporada.

Si a algunos puede sorprender el hecho de que se destaque la temporada de Hugo Viana, quizá lo haga más la labor de otro viejo conocido de la la liga española, João Tomás. A sus 36 años ha logrado anotar nada menos que dieciséis goles en el modestísimo Río Ave.

Por su edad, es de suponer que se retirará pronto en Portugal; futuro bien distinto del que le espera a Hulk o Falcao, ya que por muy duro negociador que sea Pinto Da Costa, es de suponer que más pronto que tarde saldrán en dirección a otra liga más competitiva.

Pocos jugadores pueden encontrarse en la actualidad con la potencia física del extremo brasileño en todo el panorama internacional. Máximo goleador de la Liga Sagres, en ocasiones da el punto anárquico a un equipo muy combinativo del que es referencia.

Lo es junto al colombiano Radamel Falcao, una de las tres apariciones más sorprendentes del año en la posición de nueve puro en el panorama europeo junto a Edinson Cavani y ‘Chicharito’ Hernández.

Cardozo, Benfica

Ambos jugadores podrían dar unas enormes prestaciones a corto plazo a cualquier equipo que se hiciese con sus servicios, como probablemente ocurriría con Óscar ‘El Tacuara’ Cardozo, delantero paraguayo del Benfica.

Relacionado con el Borussia Dortmund en el pasado mercado invernal, sus números dicen menos de su repercusión de lo que realmente ofrece al juego de las águilas, donde la competencia en ataque es feroz.

Junto con Saviola, Alan Kardec, Nuno Gomes y Jara han completado una delantera que ha hecho cuarenta goles esta temporada con la ayuda Salvio y Gaitán, estos dos últimos jugadores también de mucho potencial.

Escogiendo a Hulk, Falcao y Cardozo como hombres adelantados con potencial para salir, Salvio y James Rodríguez (Porto) serían los exteriores suplentes en el ‘dream team’ luso imaginario. El recambio de Falcao sería Baba Diawara, delantero senegalés de 23 años que ha anotado once goles con el Marítimo de Funchal.

En el técnico en el que todo el mundo piensa para casi cualquier banquillo grande libre o por librarse es sin duda André Villas-Boas, si bien el recién firmado por el Sporting, Domingos Paciência, puede tener mucho futuro si es capaz de regenerar al conjunto capitalino a partir de los fichajes de Alberto Rodríguez o Dayro Moreno.

La victoria del triángulo

Hace ya algunos años Vanderlei Luxemburgo acuñó el término del cuadrado mágico a la hora de referirse a una táctica consistente en superpoblar la zona interior del césped. “Nace de los ángulos mágicos”, dijo.

A pesar de contar con muy buenos mimbres, el experimento no cuajó. Thomas Gravesen, buen recuperador pero quizá sin nivel para jugar en el Real Madrid, se veía obligado a ocupar demasiado terreno por la nula ayuda defensiva de David Beckham.

El inglés llegó a Madrid ya pasado el mejor momento de su trayectoria futbolística. En la cresta de la ola mediática, viviendo de ésta y de su precisión en el desplazamiento en largo y en el balón parado, pero sin la capacidad de creación exigida.

Completaban el cuadrado Julio Baptista y Zinedine Zidane. Del galo de origen argelino poco se puede decir que no haya sido escrito antes. Elevado a los cielos como el quinto grande, hilvanaba y decidía junto a un brasileño sobrepasado.

Pablo García y Guti entraban como segundas opciones por detrás de Raúl y Ronaldo, mientras que Antonio Cassano y Robinho eran otras opciones para las dos líneas más adelantadas, todos ellos – con la excepción de Robinho – carentes de capacidad para constituir una alternativa por un costado.

Esta ausencia de hombres con capacidad para jugar abiertos, junto a la perfección de los ángulos de que hablaba Vanderlei, provocaba un atasco de jugadores en zonas interiores que facilitaba las labores de defensa por parte de los equipos rivales.

La aparición de seis hombres en zonas interiores ralentizaba la posibilidad de realizar juego directo e impedía la fluidez en el juego trenzado, algo que sumado a lo estático de los hombres de tres cuartos terminó con el descontento de la afición del Bernabéu y con la destitución de Luxemburgo.

Cinco temporadas después, el conjunto merengue vuelve a probar suerte planteando sus partidos por el interior, pero con una distribución de los hombres bien distinta. Como distinto es también el juego elaborado por el FC. Barcelona, reciente campeón de Europa.

Éste, tal y como apuntaba Enrique Ortego en el último partido liguero frente al Real Madrid, utiliza triángulos a la hora de elaborar jugada. “Ahora”, decía el director del Diario AS. ¿Ahora? Y siempre.

Desde que Pep Guardiola dirige al F.C. Barcelona, máxime conforme Sergio Busquets ha ido ganando minutos y experiencia, la forma en que se busca la superioridad es creando situaciones de 3×2 donde los rivales quedan atrapados dentro del triángulo.

Una de las mayores desventajas del planteamiento antes comentado era el hecho de que los pases eran siempre horizontales o verticales, nunca en diagonal, como sí ocurre con los triángulos de Pep.

Los ángulos de Vanderlei, en palabras propias, eran mágicos debido a su perfección. Esto es, él consideraba que el éxito de su sistema radicaba en que la disposición de sus cuatro hombres interiores formaba cuatro ángulos rectos con los que se abrían al menos dos líneas de pase.

Creía el técnico brasileño que con ello sería suficiente para encerrar al rival, pero no cayó en la cuenta de que un cuadrado interior es un suicidio, ya que puede ser contrarrestado sencillamente por cualquier clásico dibujo y facilita opciones de contraataque por banda.

Guardiola, pensando en Luxemburgo o no, solventó este problema torciendo el cuadrado ligeramente hasta crear un rombo en el que prácticamente desaparecen los pases verticales – por lo menos de larga distancia – y sobran los diagonales en corto.

Con ese ligero giro, la sobresaturación interior da paso a un mejor aprovechamiento del terreno, pasando a haber un único pivote puro con dos interiores y un hombre, Messi, que aparece como enlazando como falso punta.

Con la disposición en rombo, las tres vías máximas de pase de los hombres de tres cuartos se convierten en varias más en posiciones ligeramente más retrasadas, pues su aparición da paso a una visión periférica de esos hombres y a la creación de multitud de triángulos de pase.

La inexistencia de delanteros centros colabora con ello, ya que en el sistema implementado por Pep el lugar reservado para ellos se encuentra vacío a cambio de un uso de las bandas que pretende dar amplitud al equipo.

El “cuadrado mágico” da profundidad por medio de unos laterales de largo recorrido, pero falla a la hora de hacer ancho el campo, tal y como se puede ver también en los equipos que dirige Manuel Pellegrini.

No obstante, tuvo él más suerte a la hora de aplicarlo, a pesar de verse denostado por los medios de comunicación en su labor como técnico merengue. Si fue así se debió a una mayor movilidad, lo que facilitaba una mayor rapidez en la circulación.

Rapidez y movilidad son precisamente dos de las características más valoradas del F.C. Barcelona actual. El continuo dinamismo de los culés da paso a una veloz circulación de balón, habitualmente en un espacio corto de terreno, lo que da mayor sensación si cabe de rápido desplazamiento.

Frente al Manchester United apenas se vieron las permutas de posición antes más habituales. Hasta que el monopolio del cuero no estuvo asegurado, apenas se dieron siquiera estas combinaciones triangulares.

Hasta que el manejo de la posesión fue absoluto, el rombo fue un cuadrado en el que Xavi dejaba su posición de interior para acompañar a Busquets en la salida e Iniesta hacía lo propio por delante, sin llegar a la altura de Leo Messi, que se alejaba así del campo de actuación de los centrales.

El plan del United en el arranque del encuentro parecía pasar por la presión de Chicharito sobre la salida de los centrales y la obstaculización de Wayne Rooney a las ayudas de Busquets. Con el movimiento de Xavi, ambas cosas se neutralizan.

Dirección de los pases completados por el Barça en la final

La intersección en vertical de los puntas reds sobre el triángulo de salida blaugrana quedaba anulada con la aparición de una nueva pieza con la que crear una segunda figura. Con Xavi más retrasado, aparece una nueva línea de pase y la confusión de Rooney en su tarea.

La salida de Leo Messi de la zona de influencia de Vidic y Ferdinand provoca el mismo efecto en los centrales, que acostumbrados a fijar su posición con un delantero terminan por no salir a cubrir los movimientos del argentino.

Andrés Iniesta era el encargado de dar forma al cuadrilátero blaugrana. Unas veces lo hacía en forma de cuadrado, colocándose en paralelo con Messi. Otras, la forma era de trapecio, en la que los lados paralelos los formaban el propio Iniesta y Xavi y Messi y Busy.

Mientras Messi se deshacía de los centrales y Xavi ayudaba a desmantelar la presión de Rooney, los movimientos de Iniesta provocaban que Michael Carrick se quedase en muchas ocasiones a medias, dudando si salir a Xavi o contener al de Fuentealbilla, que se asociaba indistintamente con el rosarino y el de Terrassa.

Ryan Giggs, sobrepasado ante el alto ritmo que el entramado culé iba imprimiendo al partido, apenas participó en la presión; Valencia se secó ante Abidal y Park se cansó de intentar hacer lo propio con Dani Alves.

El sacrificio en el arrastre de Villa y Pedro vio la luz cuando, además de abrir espacios para las subidas de los laterales, provocó el hastío de sus respectivos pares, que trajo como consecuencia sendos goles y la victoria final del triángulo.

Del mismo modo que en otras ocasiones se ha criticado el planteamiento conservador de los rivales del F.C. Barcelona, esta vez se ha hecho lo mismo con el descarado del Manchester United.

Apuntan muchos, como lo hacían en la previa, que quizá Rooney debería haber aparecido por Valencia en un costado, con Fletcher o Gibson en la medular bien ayudando a contener el juego blaugrana o saliendo a por él como de inicio se hizo.

Ferguson repitió el planteamiento que tan buen resultado le dio en las semifinales y en los partidos importantes de la Premier League. Buscó una lucha de poder a poder y fue superado, pero no tanto por sus propios errores como por el buen hacer de Guardiola.

El escocés quiso morir con sus ideas y así lo hizo. En el escenario planteado en el fútbol ficción de algunos expertos, la salida de Mascherano y Piqué hacia Busquets habría sido más limpia, por lo que el triángulo central no habría necesitado de los movimientos de Xavi e Iniesta.

Quizá algunos consideren ideal este escenario. De hecho, quizá el United habría presentado más batalla de este modo. O quizá no, pues si bien la resistencia duró poco, por lo menos obligó a un circunstancial cambio de planes de Guardiola.

Contener al Barcelona es permitir una cómoda triangulación. Quizá sin profundidad, pero existente. De la personalidad de Ferguson vino el cuadrado, y con él multitud de triángulos. Con los mismos vértices, pero distintos ángulos. El ‘Plan B’, ¿lo habría provocado? Probablemente no.