Scouting de Plata: Deportivo de la Coruña

Así les fue en la 2010/11

Soso. Insípido. Triste. Así es el fútbol sin gol. Soso como una tarde sin ídem, insípido como el ídem horizontal y triste como un invierno en Riazor. Triste porque así es la lluvia que cae sobre el mar, sobre la playa. Y triste porque es imposible encontrar lo contrario en A Coruña desde que descendió el glorioso Depor.

Veinte años después volverá el conjunto blanquiazul a competir en la segunda división por no saber hacerlo en primera. Terminó maquillando sus bastantes carencias en las tres campañas precedentes. Por más que por su posición final en la tabla clasificatoria parezca lo contrario, el flirteo con la zona de riesgo había sido constante antes de que las milagrosas paradas del veteranísimo César Sánchez topasen con los huecos coruñistas en segunda.

Pero no puede achacarse al ex del Real Valladolid el descenso. No es culpa suya que la ansiedad pudiese en el último partido liguero con unos delanteros sosos, insípidos y tristes. Lo fueron -quizá con la excepción de Adrián López- por una acuciante falta de gol, apenas diez entre Lassad, Riki, Xisco, Sand y Dioni, que condenó irremediablemente a los de Miguel Ángel Lotina.

Como en la temporada 2008/09, en la que el equipo renació con el cambio de dibujo, el de Meñaka tocó todas las teclas posibles con una disonancia rechinante que destapó su nula capacidad de hacer jugar a uno de los habituales en la máxima categoría que más ha sufrido con la dichosa crisis económica.

 

Qué se espera de ellos

Augusto César Lendoiro, dirigente siempre controvertido pero de una agudeza extrema, desveló, nada más consumarse la funesta caída, un plan económico a la altura de los llevados a cabo por gobiernos varios después de las distintas guerras de la primera mitad del siglo XX.

Consistente en el cobro de un seguro firmado años ha, inyectará de diez millones de euros unas maltrechas arcas con las que, aun así, se ha confeccionado el que será, de largo, el presupuesto más elevado de la categoría. El objetivo, claro, es la consecución del ascenso. Aunque menos, si -Lendoiro no lo quiera- éste no llega, la próxima campaña seguirán saliendo billetes de la caja de raudales, a fin de mantener a los mejores hombres del cuadro blanquiazul.

En el plano deportivo, el plan ‘B’ comenzó su desarrollo el día uno después de la caída, con la contratación de un técnico del caché y saber hacer como José Luis Oltra. A pesar de perder a jugadores tan importantes como Lopo, Juan Rodríguez, Rubén Pérez o Adrián, son muchos los que sostienen que la plantilla que manejará el valenciano será incluso mejor que la entrenada por Lotina.

Continúan como deportivistas Aranzubía, Colotto, Guardado, Ze Castro Xisco o Valerón, a los que se les suman nombres como los de Germán Luz, Ayoze, Jesús Vázquez, Borja Fernández o los lusos Brumo Gama (titular indiscutible las dos últimas temporadas en Rio Ave, octavo de la Liga ZON Sagres) y Diogo Salomão, una de las más firmes promesas de la Academia del Sporting Clube Portugal.

Con tanto nombre, como no puede ser de otro modo, son los más firmes candidatos al ascenso. Firmeza, precisamente, han de demostrar como hombres, sobre el césped. Sólo así, gracias a una afición que incluso ha incrementado, volverán a primera a la voz de ya.

 

Tres tenores

Andrés Guardado (Jalisco, México, 1986). Como otros grandes jugadores de la categoría como Jonathan Soriano o Javi Guerra, vivió el verano en un sinvivir. Cerrado el mercado, y con él su continuidad, se convirtió en el mejor fichaje del Deportivo de la Coruña.

Veloz, vertical y bueno en la asociación, su puesto natural es el extremo izquierdo, si bien puede actuar también por dentro o incluso como carrilero largo. Siempre que las llamadas de su selección se lo permitan, ‘El Principito’ debe devolver sobre el césped el esfuerzo que el Deportivo hizo por su permanencia en Coruña.

La presencia de Diogo Salomão le exigirá como ninguna otra desde su llegada a la ciudad herculina hasta, por lo menos, el mercado invernal.

 

Juan Carlos Valerón (Las Palmas, 1975). Aunque su propio cuerpo se empeñe en boicotearlo, a sus treinta y seis años, ‘El Mago de Arguineguín’ sigue impartiendo clases magistrales allí donde juega.

Será otro de los diferenciales del equipo en la vuelta a la segunda división, con cuentagotas. Ha de ser dosificado en la misma medida en que será exigido por José Luis Oltra, pues pretende éste que su juego sea más dinámico de lo usual en las últimas campañas.

Jamás fue un gran goleador, y sin embargo el valenciano tiene en alta estima su lanzamiento exterior y posibilidad de llegada al área rival. Si a sus asistencias suma goles, el Deportivo tendrá mucho camino andado.

 

Diego Colotto (Córdoba, Argentina, 1981). Después de un primer año a la sombra de Alberto Lopo y el portugués Ze Castro, por las varias lesiones del portugués, entró hace dos campañas en el once para nunca más salir.

Defensa aguerrido, expeditivo y duro en el choque, es admirador de Fabián Ayala. Sus prestaciones similares a las de Fabricio Coloccini, también en el plano ofensivo. Por su corpulencia y buen remate, acostumbra a aparecer en el segundo palo en las jugadas a balón parado. Lleva, en tres temporadas, cinco goles como deportivista.

 

El fichaje estrella

Jesús Vázquez (Huelva, 1980). Dirige la sala de máquinas. Es el encargado del ensamblaje entre defensa y medio campo, como antes lo fue en el Tenerife y Recreativo de Huelva. En el tercer equipo blanquiazul de su carrera, seguirá siendo indiscutible.

Ocupa muchos metros en la zona ancha del terreno de juego. Tácticamente muy inteligente, bregador y bueno en el juego por alto, su trato de balón le permite cumplir el rol tanto de mediocentro defensivo como de organizador, si bien destaca especialmente en estas labores.

Además, tiene llegada a gol, tal y como muestran los dieciséis goles anotados en las cinco últimas temporadas.

El míster: José Luis Oltra

En su décima temporada como entrenador profesional, el valenciano ha de enfrentarse al mayor reto de su prometedora carrera. Antes logró un ascenso con el Tenerife y buscó salvar al Almería del descenso a la segunda división, pero se encuentra ahora ante el más difícil todavía: devolver a un histórico como el Deportivo de la Coruña a la primera división apenas un año después de su desaparición de la Liga de las Estrellas.

Para ello contará con una plantilla larga y de calidad, con la práctica totalidad de los puestos doblados. Triunfará si acierta a gestionar la competencia feroz que habrá en algunas posiciones -especialmente de tres cuartos en adelante- entre algunos hombres que perfectamente podrían formar parte de equipos de una mayor categoría.

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