El Milagro de Moyes

A falta de una jornada para la conclusión de la Premier League, el Everton de David Moyes se encuentra situado séptimo en la tabla clasificatoria. A falta de una jornada de la conclusión, el equipo de David Moyes vuelve a ser, un año más, el primero de los pobres.

Probablemente la segunda vuelta de los Toffees quede ensombrecida por un mejor hacer del otro equipo de la ciudad o por la clasificación europea del Stoke City (forjada en la derrota frente al Manchester City en la final de la FA Cup), pero no por ello ha de considerarse menos exitosa.

Ciertamente, la actual temporada dista bastante de la cuarta plaza y las dos quintas posiciones logradas en los últimos años. Fuera de los puestos europeos, quizá algún crítico exigente valore la temporada como mediocre.

El propio técnico escocés, exigente en su labor, se mostraba ambicioso a comienzos de campaña y decía no conformarse con entrar entre los ocho primeros. Su sueño pasaba por llevar al club a la consecución de un título dieciséis años después de lograr el último.

A ese sueño se sumaron los aficionados en febrero, tras la eliminación del Chelsea en la FA Cup, un mes de febrero en el que el Birmingham se hacía con la Curling cup después de vencer al Arsenal en la final.

El camino casi de rosas seguido por los de McLeish podía haber sido seguido precisamente por los de Moyes de no caer frente al modesto Brentford. El Reading sería verdugo en la FA Cup una eliminatoria después de echar de la competición al Chelsea.

Apeado de las competiciones coperas con premura, y por tanto olvidado el anhelo de lograr cualquier trofeo, el único objetivo restante era alejarse de los puestos de descenso en la Premier y salvar los muebles de una difícil temporada.

Echando la vista atrás, puede no tenerse en consideración esta dificultad, teniendo en cuenta que los equipos de Moyes acostumbran a ir de menos a más todos los años y que a falta de un encuentro todo apunta a que se mejorará la clasificación de la anterior temporada.

Sin embargo, aquellos que hayan seguido mínimamente el camino blue, darán buena cuenta del mérito que ha de otorgarse por enésima ocasión a un David Moyes que ha vuelto a obrar un milagro en Mersey.

A la anterior salida de Joleon Lescott a cambio de petrodólares citizens se le sumaba en el mercado estival la del nigeriano Joseph Yobo con dirección a Turquía, baja no cubierta con llegada alguna.

Jan Mucha, suplentes de Tim Howard; un desconocido Magaye Gueye y Jermaine Beckford, goleador del Leeds, eran los únicos refuerzos de una plantilla que debía batirse el cobre con grandes y ricos de Inglaterra.

El apenas millón y medio de libras gastado difícilmente podía dar el salto de calidad que Moyes pretendía. De perfil medio-bajo, ninguno de los recién llegados parecía capaz de subsanar los problemas en la zaga y de cara al gol, estos últimos heredados ya de años anteriores.

Los problemas físicos de Fellaini, Arteta o Cahill, unidos a la salida de Steven Pienaar, hacían presagiar que los tres puntos de distancia con respecto al descenso no serían muchos más a final de temporada. Y sin embargo sí lo son.

Tim Howard, Leigthon Baines, Johnny Heitinga, el sempiterno Phil Neville o incluso el frío Diniyar Bilyaletdinov se erigieron protagonistas inesperados de un resurgir que contó con la intermitente colaboración de jugadores como Arteta, Saha o Cahill en las últimas jornadas.

Goodison Park, territorio inexpugnable desde mediados de noviembre, fue clave de una segunda mitad de temporada muy del estilo de David Moyes. Maestro en periodización táctica y conocedor de las limitaciones de su plantilla, ha sabido exprimirla al máximo una vez más en el momento adecuado.

Allí donde dio la sensación que no llegarían los Distin, Coleman, Osman, Beckford o Anichebe, lo hicieron. Allí donde reinaba el pesimismo, dio una nueva dosis de realidad a un equipo al que faltan libras, pero al que sobran cantera y entrenador.

Virtualmente terminada la temporada 2010/11, toca ya pensar en la próxima campaña. Sobre ella se cierne la duda de si será la última de Moyes en Mersey. Lo sea o no, con sus escasos mimbres buscará dar forma al nuevo Rooney o al nuevo Arteta.

El renglón a seguir será el ya habitual. Aprovechar los éxitos de una de las mejores canteras de la isla y de buen hacer de los ojeadores para seguir luchando de tú a tú con los grandes. ¿Milagro? No, milagro no: Moyes.

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