La exigencia de la competencia

Después de reeditar su victoria en la Liga BBVA y de lograr un nuevo título europeo, el año próximo el F.C. Barcelona se encontrará ante la temporada más exigente desde la llegada de Pep Guardiola al banquillo.

La campaña recién terminada ha sido, en lo anímico y lo futbolístico, la más difícil de las que el de Santpedor ha tenido que afrontar hasta la fecha. A pesar de resultar victorioso, la lógica alegría ha dejado pronto paso a la obligación.

Tan pronto como terminó el pasacalles en honor al triunfo en la Champions League, Pep volvió a destacar como clave del éxito la sed de victoria de un conjunto insaciable y lanzó un mensaje de necesidad a su directiva: Ha de darse a corto plazo un salto de calidad.

La competencia, personificada en el Real Madrid, apremia. La bicefalia se ha impuesto en el campeonato regular con suma facilidad, pero la batalla entre merengues y culés ha dejado exhausto al núcleo barcelonista.

A pesar de ser poco amigo de las rotaciones, José Mourinho ha manejado a lo largo de la temporada un mayor número de piezas hechas al nivel de competición requerido que su rival en Can Barça.

Álvaro Arbeloa, Raúl Albiol, Lass Diarrà, ‘El Pirata’ Granero, Kaká, Higuaín y Adebayor ofrecían, en su suplencia, un plus de competencia que encontraba parangón en el bando enemigo únicamente en Adriano, Mascherano, Keita y Afellay.

En el tercer escalón de competitividad, el Real Madrid ha tenido a Garay, Pedro León, Gago y Canales. El F.C. Barcelona, a Maxwell, Milito, Jeffren, Bojan y varios canteranos que no por tener un enorme potencial han de ser ya exprimidos.

Que la clase media madridista es superior a la azulgrana es un hecho conocido y reconocido. Que Pep Guardiola reclamaba aumentar el nivel competitivo de la suya cuando hablaba de “rodear a Messi”, también.

Comenzó la temporada con apenas diecinueve jugadores, que se convirtieron en veinte con la llegada de Ibrahim Afellay en el mercado invernal; frente a los veinticuatro de inicio y veinticinco postreros madridistas.

Andreu Fontàs y Thiago Alcántara fueron los favoritos a la hora de completar el equipo en los microciclos de menor intensidad y en los intantes en que las lesiones obligaban a tirar también de los Bartra, Jonathan Dos Santos o Nolito.

Todos ellos y alguno más como Martín Montoya, Sergi Roberto o Gerard Deulofeu tienen potencial suficiente como para pensar en ellos como jugador del primer equipo una vez completen un periodo de formación aún no concluso.

A la diferencia ya citada ha de sumarse el hecho de que Florentino Pérez ha acabado con la lucha interna entre Mourinho y Valdano y dado plenos poderes a un entrenador que ha logrado ya hacerse con Hamit Altintop, Nuri Sahin y José Callejón.

Los dos primeros, por encima del tercero, conocen el nivel de exigencia máxima que supone competir por títulos y a nivel internacional, además de ser valores seguros en el modelo de juego de Mourinho, dadas sus características.

A falta de saberse quién será el fichaje de campanillas de esta temporada, Fábio Coentrão convertirá a Arbeloa definitivamente en lateral derecho y doblará el costado izquierdo, donde probablemente se imponga a Marcelo en la pugna por la titularidad.

Lassana Diarrà y Kaká pueden abandonar, como Enmanuel Adebayor, el segundo escalón de competición. Con la duda de si José Callejón será capaz de formar parte de él, frente a las tres salidas, habrá al menos cuatro entradas.

De ser así, el técnico portugués manejará cerca de veinte piezas de primer nivel, frente a las quince – una de ellas, Adriano, forzada – de Guardiola esta temporada. De esta diferencia nace el ansia culé de reforzarse.

No se esperan refuerzos para ser titulares, pero sí con capacidad de serlo. El once tipo actual es el bloque sobre el que se cimientan las victorias, pero necesita de más hombres como Mascherano para seguir edificando gloria.

Mientras el Real Madrid ha decidido no renovar a Jerzy Dudek y permitir de forma definitiva el cambio de jerarquía de Adán, en la Ciudad Condal apuestan todavía por José Manuel Pinto, a la espera de la confirmación del potencial de alguno de sus metas canteranos.

Masip, Oier y Miño han alternado titularidad y entrenamientos con el primer equipo, si bien parece este último, internacional sub-21, el más preparado para competir en la élite a medio plazo.

Esteban Andrada, portero argentino de Lanús, suena para competir a las órdenes de Eusebio Sacristán, sustituto de Luis Enrique, y dejar sin sitio a Masip o un Oier que llegó a debutar de la mano de Frank Rijkaard.

Otro nombre relacionado con el filial y que podría estar a caballo con el primer equipo es José Ángel, lateral izquierdo del Sporting de Gijón. A pesar de partir con ficha de canterano, su firma podría suponer la salida de Maxwell.

En contra del brasileño juegan su escaso rendimiento y la continua controversia creada por su representante Mino Raiola, empresario contrario a Guardiola que maneja también los intereses de Zlatan Ibrahimovic.

Gaby Milito puede encontrarse también la puerta abierta con la ascensión definitiva a la primera plantilla de Andreu Fontàs y el reciclaje en esa posición de Mascherano. La salida será un hecho si, como se rumorea, llega Thiago Silva.

Por las restricciones impuestas por Sandro Rosell, parece poco probable que se pueda acometer este refuerzo o el de José Enrique, lateral izquierdo del Newcastle, si bien hay que contar con la deuda que mantiene el AC Milan con los azulgranas.

En caso de no disponer de líquido, el buen central brasileño podría llegar a la Ciudad Condal. De llegar dinero rossonero, en función de los demás refuerzos, podría hacerlo el ex de Celta y Villarreal.

En la temporada que viene de finalizar las luces de alarma se han encendido por los continuos problemas físicos de Xavi Hernández, faro del equipo. La inexistencia de un jugador de sus mismas características en toda la estructura provoca la insistencia en firmar a Fàbregas.

Se habla mucho de Thiago, pero éste ha de asumir todavía determinados conceptos para actuar como ‘6’ con continuidad en un equipo de la exigencia del catalán. Es un gran jugador, pero hoy día se ajusta más al perfil de ‘8’.

Más cerca del área, como volante llegador, es donde mejor se exprime hoy día al hijo de Mazinho. Lo mismo ocurre con Andrés Iniesta, si bien en un once en el que ambos formen en los interiores, sería él el organizador.

Así será si no queda más remedio y Arsene Wenger vuelve a enrocarse en no traspasar a su capitán, por más que los deseos de Cesc parezcan ir orientados a volver a hablar pronto aquello a lo que el periodista Martí Perarnau se refiere como “idioma Barça”.

He ahí la baza a jugar por los culés, junto a un supuesto pacto alcanzado entre el alsaciano y su jugador franquicia. La diferencia se encuentra en que, por haber disfrutado un año más del jugador y tener éste un año menos de contrato, la oferta se reduce en diez millones.

De no lograrse un acuerdo, no llegaría ningún hombre para uno de los mejores centros del campo del mundo. Keita continúa estando bien valorado, hay cantera y Thiago debería ir más rápido de lo esperado.

En contra de lo que los rumores pueden hacer pensar, la confianza que en él se tiene es enorme, como en Sergi Roberto. No obstante, a éste le falta aún una última etapa en el proceso formativo y con el primero se debe ir con tiento.

A sus veinte años Leo Messi era asiduo titular, pero no ha de ocultarse el hecho de que Leo Messi sólo hay uno. Andrés Iniesta, jugador al que Thiago se asemeja más, no lo fue hasta los veintitrés y Xavi Hernández pudo incluso salir del club en varias ocasiones.

Ha de tenerse también en cuenta el hecho de que Cesc puede actuar en diferentes frentes. Además de para descargar de minutos a Xavi e Iniesta, el fichaje de Fàbregas favorecería la eventual aparición de una 4-4-2 en rombo.

Aparecerían en este dibujo dos referencias centradas y con capacidad de ruptura, con él llegando desde unos metros por detrás de donde suele hacerlo habitualmente un Messi que estaría más descargado en el posible nuevo planteamiento.

Mientras se espera a Oriol Romeu, por su capacidad táctica y de llegador podría convertirse en tercera opción en la posición de Busquets y Mascherano, dando salida allí donde Keita y Jonathan Dos Santos fueron probados sin éxito esta temporada.

En instantes en que la obligación de obtener un buen resultado apremie, Cesc puede aparecer como vértice del centro del campo acompañado de Xavi e Iniesta en la posición de ‘4’, pero no como un ‘4’ puro al estilo Busquets o Xabi Alonso.

Conocido como ‘box to box’ de contrastado nivel, recorrería más metros que ambos en sus respectivos equipos y en la selección para aprovecharse de sus buenas llegadas desde segunda línea.

Sin él, con Iniesta o Thiago, Guardiola puede experimentar con un rombo en mediocampo, pero difícilmente pueda abrir una nueva vía, más vertical y alternativa al modelo de juego actual.

Lo intentó en el pasado con la adquisición de una referencia en su equipo atípica, pero terminó descubriendo que el daño infringido al rival era mayor utilizando un hombre que huya de la posición de nueve que con un hombre de la envergadura de Ibrahimovic.

Tuvo un delantero que aparecía, como era Samuel Eto’o. Por falta de feeling con el camerunés decidió probar con uno que estaba, como el sueco. Finalmente, se ha decidido por Messi, que no está ni aparece (a la espalda del central), pero sí llega. Y cómo llega.

A David Villa lo prefiere en el pasillo interior, próximo a la banda. Creando el desconcierto entre el lateral y el central de afuera hacia adentro. No porque se aleje, como otras puntas hacen; sino porque él sí aparece.

Caso similar es el del invisible Pedro, si bien él ha llegado al primer equipo culé con una diferencia interiorizada, y es que la banda es el lugar en que habitan los apoyos a una referencia que hasta este año Villa estaba acostumbrado a ser.

Batiendo desde el pasillo del ‘8’ o en ruptura desde posiciones avanzadas, Ibrahim Afellay puede convertirse en una alternativa cada vez más valorada por velocidad y diferentes conceptos de base.

Anárquico, y por tanto rara avis en el planteamiento inicial barcelonista, un ‘Plan B’ como el citado podría convertirle en el socio ideal de Fàbregas o Alexis Sánchez, otro de los favoritos para ser llamados a filas del cuatro veces campeón de Europa.

Tampoco será fácil hacerse con el apodado ‘Niño Maravilla’, dado su potencial y que el Udinese de por sí trata siempre de rentabilizar al máximo sus transferencias, algo que en mayor medida buscarán con su jugador franquicia.

Como en el caso de Cesc, Rosell tiene el beneplácito del jugador para cerrar la operación, pero por más que se diga que el futbolista actúa siempre donde quiere puede no ser así si las exigencias de Giampaolo Pozzo no diminuyen de su precio de salida.

De menor estatura incluso que Leo Messi y Pedro Rodríguez, es un jugador con un extraordinario quiebro que vendría a completar la capacidad de desequilibrio del propio Messi e Iniesta en el uno contra uno.

Colabora en labores de defensivas y de creación, tiene un gran cambio de ritmo y facilidad para romper por dentro y por fuera. Acostumbrado a tener junto a él la referencia de Di Natale, la única duda que puede caber es cómo reaccionaría como falso nueve.

Llegaría a Barcelona con el aval de Marcelo Bielsa, maestro y amigo de Guardiola, y de la gran temporada realizada en Udine. Con la vitola de crack en su club de procedencia, completamente adaptado al fútbol europeo y aceptando su rol de secundario.

Quizá más goleador pero menos sacrificado es el brasileño Neymar. Chelsea, Real Madrid y Barcelona siguen al que probablemente sea el mejor jugador del mundo sub-21, cuyas características recuerdan a otros brasileños como Robinho.

Se espera más de él que del actual milanista. ¿Lo dará? Es una incógnita. A priori parece que así será, pero habrá que esperar a que dé el salto al continente europeo para valorar con mayor exactitud su posible repercusión.

La falta de experiencia es uno de los factores que le hacen ir a la zaga del chileno en las quinielas de refuerzos azulgrana, junto a su carácter controvertido y un individualismo excesivo.

Como Alexis Sánchez, puede actuar en el centro o en un costado. Caso distinto es el de Kiko Femenía, extremo del Hércules que parece será firmado para entrar en la tercera fase del desarrollo blaugrana.

Definido por su ex entrenador Esteban Vigo como un Pedro en potencia, puede convertirse en otra de las joyas de gran futuro que eleven el nivel del Barça B, a pesar de su reciente experiencia en primera división.

Con querencia a irse al interior en la izquierda, pegado a la línea de cal en la derecha o incluso actuando como lateral, es hábil y veloz. Su refuerzo hoy por una mínima cantidad de dinero puede evitar un gran desembolso en el futuro.

Caso similar es el de Sergio Araujo, argentino perteneciente a Boca Juniors y cuyas características recuerdan a la del Kun Agüero. Ratonil, resistente, gambeteador y col gol, su llegada podría depender del derecho preferencial que el Real Madrid guarda sobre él.

Tercera en la escala de prioridades, sólo por encima de la opción de firmar un zaguero, está la de hacerse con un delantero de área cuyas prestaciones resten responsabilidad al tridente ofensivo titular.

El citado Agüero sería quizá sea a ojos del aficionado el hombre ideal, pero no tanto a los de una dirección deportiva que debe mirar por mantener un equilibrio que podría verse roto por el perfil ‘top’ del colchonero y especialmente de su entorno.

El hecho de que hacerse con sus servicios implique un dispendio mayor que el que actualmente pueden permitirse las poco boyantes arcas barcelonistas vira las miras hacia el italo-americano Giuseppe Rossi.

De un perfil similar al de David Villa, habla en el Villarreal un idioma similar al del Barça, algo que jugaría a favor de una pronta adaptación a Can Barça. Su desborde y velocidad son menores que el de Alexis Sánchez y Neymar, pero tiene mayor facilidad para ver puerta.

En caso de que quede un puñado de euros después de acometer los fichajes prioritarios de Alexis y Cesc, insuficientes para hacerse con el amarillo, otra opción de la que se habla es el desconocido Leandro Damião, punta brasileño de Internacional, de perfil más rematador y que como Rossi sería una de la dos referencias en una hipotética 4-4-2.

A pesar de que el ‘experimento Keirrison’ desaconseja repetir experiencia, esta opción se valora con el fin de dotar a la plantilla, como en los casos antes referidos, de un perfil carente o insuficiente.

Con todo, habrá quien de forma errónea piense que el F.C. Barcelona traicionará sus principios optando por cubrir sus carencias con hombres de fuera y no de cantera, obviando o ignorando el hecho de que más allá de Thiago y Fontàs no hay jugadores preparados para el salto.

Lo habrá, qué duda cabe, pero no a un plazo tan corto como el que exige la obligación de seguir siendo competitivos y dentro y fuera, de competir con uno mismo y tener hambre y ser capaz de doblegar a un rival del calibre del Real Madrid.

El escaso rendimiento ofrecido por Milito, Maxwell, Jeffren y Bojan, relegados al forzosamente tercer escalón de la rotación puede provocar su salida con el fin de conseguir líquido para ofrecer ese plus requerido.

El extremo de origen venezolano y el ‘Noi de Linyola’ podrían ser traspasados por una cantidad dependiente de una más que probable opción de recompra, como Martín Montoya, Martí Riverola, Jonathan Dos Santos, Jonathan Soriano o el mismísimo Thiago.

Aunque pueda parecerlo, no existe incompatibilidad entre el modelo de cantera con el de cartera. De los citados, los que se queden seguirán quemando etapas formativas progresivamente, junto a Bartra, Rafinha, Sergi Roberto, Espinosa o Deulofeu.

En un plazo de tres años varios de ellos serán parte activa del primer equipo. Antes, máxime cuando el enemigo apremia, parece difícil, pues han de aprender a competir al máximo nivel, el que su club requiere.

Qué duda cabe que si la progresión de un jugador invita a saltarse alguna de las tres etapas establecidas para los canteranos culés, entrará en ese preciso instante. Mientras algo así no ocurra, su camino seguirá las líneas marcadas.

Una cesión o un traspaso con opción de recompra no son una muestra de ignorancia, sino una oportunidad de competir a un nivel de exigencia que en el día a día establece por encima de sus actuales posibles prestaciones.

Los veinte de Mou, Inter, ManU, Chelsea, Porto y las propias carencias obligan a un continuo reciclaje del tablero y sus piezas. Cuando se pueda, con cantera. Cuando no, con cartera. Hasta donde ésta llegue.

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Un Madrid muy teutón

Si desde la llegada de José Mourinho al Real Madrid ha habido un mercado estudiado con profundidad, ése es el alemán, tal y como se deduce del hecho de que con él hayan sido cuatro los hombres llegados desde la Bundesliga.

El dato puede parecer baladí, pero no lo es; pues el juego desplegado por el equipo del luso guarda un gran parecido con la forma de jugar que suele buscar la selección alemana, actual subcampeona de Europa y semifinalista del último mundial.

Si bien la Mannschaft adolece por el costado un lateral izquierdo que haga las veces de Marcelo, donde Joachim Löw ha utilizado en los últimos tiempos a jugadores como Aogo, Boateng, Badstuber, Jansen o Diego Contento.

José Mourinho parece tenerlo más claro. O juega Marcelo, de gran vocación ofensiva, o lo hace Álvaro Arbeloa. El campeón del mundo, de perfil más marcador, lo hace frente a rivales de enjundia con extremos peligrosos.

En el otro costado Philip Lahm es indiscutible, como lo es habitualmente Sergio Ramos. Cuando éste ha dejado su posición ha sido para ocupar la de central ante la ausencia de Pepe o Carvalho.

En Alemania Friedrich y Mertesacker cumplieron en Sudáfrica el mismo rol que los portugueses en el Real Madrid: Dotar de agresividad y contundencia a una zaga cuyos movimientos ofensivos van orientados a enlazar enseguida con la medular o dar salida con el lateral largo.

Una de las diferencias entre intenciones se percibe en la zona ancha. Mientras Schweinsteiger acostumbra a conducir el cuero hasta posiciones de ataque, Xabi Alonso suele decantarse por hacer llegar el balón a uno de los hombres de tres cuartos.

De este modo, el Real Madrid acelera la transición y Sami Khedira se mantiene en paralelo con el tolosarra. Mientras en Alemania acostumbra a coger una posición más centrada, en el conjunto blanco atiende al pasillo central cercano a la banda, con el fin de facilitar la cobertura en caso de pérdida del balón con el lateral incorporado.

En tres cuartos de campo, coincide Mesut Özil como canalizador del juego. Es el hombre de más magia tanto en su selección como en su equipo, donde sorprende por su calidad técnica para desbordar, para crear; para dar la pausa y la zancada.

Le acompañan con la Mannschaft Müller y Podolski, dos jugadores acostumbrados a jugar por dentro. Prueba de ello es su querencia a lanzar diagonales, muy peligrosas por su calidad y velocidad.

Quizá en este sentido no puedan igualarse con Di María y Cristiano Ronaldo, si bien la metodología apenas varía. Podría serlo el hecho de que el argentino ha jugado siempre a la línea de cal, pero dada la batida de líneas que realiza a pie cambiado desde que viste de blanco, apenas lo parece.

Miroslav Klose y Mario Gómez son dos hombres de escasa movilidad, especialmente el punta de origen español, por lo que las llegadas por dentro buscan cumplir una función casi de pívot.

Al Real Madrid, hasta la llegada de Adebayor, le ha faltado un nueve puro, pues Gonzalo Higuaín y Karim Benzemà se aproximan más al juego de Klose. Éste acude bien al remate, pero por menor envergadura no rehúsa la búsqueda de espacios.

https://i1.wp.com/www.lequipe.fr/Medias/Football/201002/430x313/higuain-jusqu-en-2016.jpgHiguaín, por su velocidad, lo hace continuamente. Benzema es quizá más lento, pero sale más del área que el delantero de origen polaco. Aquí, por tanto, podríamos encontrar otra de las diferencias entre conjuntos.

Otras dos podrían ser dos de los nuevos nombres sumados al club de Concha Espina, pero no lo son, en puridad. A pesar de jugar con la selección turca, el perfil de Hamit Altintop y Nuri Sahin es el de su otra nacionalidad, la alemana.

A pesar de ser un jugador más imaginativo que la mayoría de los que serán sus compañeros, Nuri Sahin puede cumplir perfectamente el rol de Schweinsteiger con la selección alemana, dando quizá una mayor pausa a la circulación.

Si José Mourinho se arriesga con él y Xabi Alonso en la media, por momentos la táctica se asemejará a una 4-1-4-1 con el ex de Liverpool como único mediocentro, labor que perfectamente podría desempeñar gracias a su buen posicionamiento táctico y desplazamiento en corto y largo.

De la propia semejanza vendría en este caso la distinción, ya que Sahin es un hombre con menos fuerza y gol que el jugador del Bayern. Altintop, ex compañero de Bastian en Baviera, podría cumplir distintas funciones también semejantes con el fútbol del que es originario.

Como decíamos anteriormente, no es casualidad que el Real Madrid se fije en la actualidad en el mercado alemán. Con independencia del pasaporte del jugador y de las ligas que éste pueda conocer, el jugador tipo procedente de Alemania no dista mucho del reclamado por Mou.

Así, en el mercado invernal se vinculó al Real Madrid los nombres de Mario Gómez, Miroslav Klose, Ruud Van Nistelrooy o Hugo Almeida. De cara al mercado estival, otro de los hombres aquí citados, Bastian Schweinsteiger, comienza a vincularse a los blancos.

De la misma manera que podemos destacar la habilidad de Sahin para manejar unos tiempos más directos o más pausados, podríamos hacerlo en una de las revelaciones de la Bundesliga, procedente también del Borussia Dortmund campeón.

Mario Götze, extremo hábil y veloz, puede manejarse por cualquiera de los dos perfiles con el fin bien de llegar a la línea de fondo o bien de adentrarse hacia la meta rival, algo que le gusta especialmente, tal y como demuestran sus ocho goles y numerosas asistencias con las que ha finalizado el año.

También ya relacionado con el Real Madrid, encajaría en el entramado de Mourinho, tan bien como podría hacerlo Thomas Müller. No obstante, parece difícil el fichaje de ambos, teniendo en cuenta que el de Callejón es ya un hecho.

Philipp Lahm, lateral que puede actuar por ambos costados, podría ser perfectamente el lateral que a pesar del buen rendimiento de Marcelo se viene reclamando para el flanco izquierdo. Tanto como Coentrão, jugador que parece llegará después de tenerlo casi hecho con el Bayern München.

Con independencia de los hombres que completen la plantilla madridista, es un hecho que habrá dos jugadores habituales en el once alemán y como mínimo otros dos allí formados, lo que invita a pensar en un Real Madrid muy teutón.

El tiempo dirá si se asimila a los de Mou el tópico que dice que “el fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre gana Alemania”.

Jugador doce a coste cero

Si el Real Madrid ha tenido un diferencial a lo largo de la temporada con respecto al F.C. Barcelona, por más que José Mourinho no sea demasiado amigo de las rotaciones, sin duda ha sido la profundidad de plantilla.

Durante la primera mitad del año, el luso llegó incluso a recibir tímidas críticas por no hacer gala de un fondo de armario que ya quisiera para sí cualquier otro técnico en el mundo. Apenas en el último tramo de campaña presumió de ello.

Sin embargo, no ha de ir este hecho en su debe, dado que en Porto, Chelsea e Inter demostró ya su fidelidad a un bloque apenas alterado ante lesiones o sanciones hasta el momento de ebullición máximo de la competición.

Raúl Albiol, Álvaro Arbeloa, Lass Diarrà, ‘El Pirata’ Granero, Kakà, Benzemà y Adebayor han sumado una cifra de minutos nada desdeñable para su consideración de suplente, a la que el año próximo se sumará el otomano Hamit Altintop.

Ya cerrado, como los retornos de José Callejón y Parejo y la llegada de Nuri Sahin, el turco de pasaporte alemán aspira a adelantar a los ya citados y convertirse en el jugador número doce, en el primero en la rotación madridista.

Con casi toda probabilidad, Altintop será al Real Madrid lo que ‘El Jefecito’ Mascherano al F.C. Barcelona, con una importante diferencia: Mientras el argentino costó 25M€, él llega a Concha Espina gratis.

Pese a las similitudes con el ex de Liverpool en lo que a rol se refiere, su polivalencia podría más equipararse la del coreano Ji Sun Park, jugador indispensable en los planteamientos del United.

Salido del Schalke 04, en sus cuatro años en el Bayern ha sumado no demasiadas titularidades y no más de aproximadamente treinta partidos por año. Sin embargo, por su profesionalidad y buen hacer, muchos coinciden en que en el conjunto bávaro será echado de menos.

En este sentido, su aportación quizá recuerde a la de Seydou Keita, hombre muy valorado por Pep Guardiola, si bien la posición que el turco ocupa en el campo rara vez coincide con la del malí.

A pesar de que puede aparecer por dentro, acostumbra a aparecer más por el costado diestro, ya sea desde su puesto natural de extremo o desde un lateral derecho gracias al cual formó parte del once ideal de la última Eurocopa.

Jugador fuerte y con llegada, destaca por su precisión en el centro que de cara al gol, aunque sí tiene un potente disparo desde fuera del área. Prueba de ello es el tanto por el cual recibió el Premio Puskas 2010 al mejor gol del año.

Altintop destaca por su sacrificio, regularidad y competitividad, valores importantes teniendo en cuenta su habitual papel de secundario. Su refuerzo favorecerá que, en ausencia de Pepe o Carvalho, Sergio Ramos pase al centro de la zaga.

Ver en la posición de lateral derecho a Álvaro Arbeloa ha sido algo habitual en la temporada terminada. En la venidera, probablemente aparezca más en el izquierdo como sustituto o escudero de Marcelo, más ofensivo.

Por dentro, puede ser el hombre llegador del centro del campo cuando Mourinho se decante por un dibujo en el que la zona ancha esté ocupada por tres hombres, corriendo allí donde no llegue Xabi Alonso y liberando a Nuri Sahin de labores defensivas.

En la habitual 4-2-3-1 madridista, puede tener cabida pegado a la línea de cal por el flanco derecho, aunque la mayor técnica de Cristiano Ronaldo y Di María le relega a la sombra ya vivida con Ribéry y Robben.

Así pues, encaja perfectamente en el entramado táctico expuesto por su futuro técnico, tanto en el esquema habitual como en el alternativo puesto en liza en las postrimerías de la temporada.

No es baladí, fuera de las características del turco de 28 años, que sea el mercado alemán uno de los más seguidos por el Real Madrid desde la llegada de Mourinho la pasada temporada, pues quien de allí procede acostumbra a manejar automatismos propios de su metodología.

La rapidez en las transiciones defensa-ataque es quizá lo que mejor define al futbolista alemán actual, tal y como puede verse en el modelo de juego de la actual selección teutona, quizá la mejor del mundo después de la española.

Esta rapidez es quizá lo que mejor ha manejado el Real Madrid en el primer proyecto de Mou. Prueba de ello son los 102 goles anotados en Liga, 21 en Copa del Rey y 25 en Champions League.

El turco-alemán no destaca especialmente por la rapidez física, pero sí de movimientos. Esto es, sin deshacerse de su par en carrera; Altintop maneja los automatismos necesarios para dar dinamismo a la circulación de balón hacia posiciones ofensivas.

Bate la línea rival por posición, rara vez por aparición. En estático, pocas veces en dinámico. No por ello deja de ser peligroso en en ataque, como hemos comentado. Defensivamente, sufre ante la velocidad, pero es un fajador marcador ante hombres técnicos.

Jugador de equipo, su fichaje tiene muchos más pros que contras, máxime teniendo en cuenta el coste cero del traspaso. Sin ser indiscutible, sí será, a priori, indispensable en el Real Madrid que viene.

Pep, Mourinho y el coaching mental

En un día como el de hoy, en el que José Mourinho ha sido presentado como nuevo técnico del Real Madrid, es inevitable hacer comparaciones con su homólogo culé. Al contrario de lo que ocurre con el luso, al catalán se le achaca un exceso de humildad como conferenciante; si bien, por contra, son alabadas sus técnicas de motivación por medio de la música o sus ya famosos vídeo-montajes. Pero, volviendo a la imagen que se da ante los medios, ¿por qué se agota un discurso, y sin embargo el otro no?

Ambos, Pep y Mou son los maestros de una corriente sobre la que mucho se está hablando en la actualidad, el coaching mental o entrenamientos psicológicos, pese a que lo entienden de maneras opuestas.

El mensaje de Pep parece sobreexplotado porque da la sensación de caer siembre en el aplauso fácil, cuando realmente va mucho más allá. Al contrario de lo que hace el portugués, en las ruedas de prensa se centra primordialmente en el rival y sus virtudes.

Al contrario que el luso, en las ruedas de prensa se centra más en el rival y siempre habla de sus virtudes, con lo cual busca evitar un exceso de confianza que luego dentro del vestuario se completa con mensajes cortos y claros donde son sus debilidades lo que se destacan: Si el rival abusa de patadón, Piqué se cierra más sobre el delantero sobre el que se vuelca el juego; si el balón sale jugado, el hombre rápido de ataque va más sobre el central, Xavi coge posiciones más retrasadas y el pivote defensivo presiona al medio que la toque; si tienen un extremo peligroso, cuidado en las ayudas… Todo para recuperar rápido y desplegar su juego.

El modelo del luso es similar, pero a la vez distinto, tal y como hoy se ha visto. Mientras Pep habla del rival para evitar que su equipo sea el centro de atención, Mourinho llega incluso a focalizar la presión sobre sí mismo, dando más tarde al vestuario un mensaje en clave espartana.

Da imagen de prepotente no porque lo sea, sino porque así es el personaje que crea para que el equipo funcione. Porque sólo comandado por un gran general, puede triunfar un buen ejército. “Todos somos uno, y no tenemos miedo. Defendemos y atacamos como grupo. Como falange”.

En el plano comunicativo, tanto Guardiola como Mourinho dan a la prensa de comer y logran trabajar el aspecto psicológico en la medida que quieren. Exponen una 4-3-3 en la que las presiones y permutas de los unos se dan en función de los defectos del rival y las ayudas y el conjunto de los otros se convierten en una muralla casi inqueblantable.

Aunque todo el mundo destaque el juego combinativo del Barça, ahí radica el éxito de Pep. Como Mou, habla a sus jugadores en clave defensiva, con la diferencia de que la defensa de uno está treinta metros delante de la del otro; lo cual provoca que las transiciones, y por tanto el trato del balón, sean también diferentes, como de hecho son.

De cara a la galería, uno puede parecer humilde y simpático; y el otro dar muestra de prepotencia y chulería. En consecuencia, diferentes, pero a la vez iguales. Como a la hora de mostrar sobre el césped sus credenciales, todo está estudiado.

Nada en el fútbol falta por ser inventado, pero sí queda algo por explotar: El coaching mental. Guardiola y Mourinho exprimen la nueva corriente al máximo. Porque no todo el fútbol está en el verde. Diferentes u opuestos a la hora de jugar y motivar, prepárense, porque algo sí es seguro: con el uno y con el otro, vamos a disfrutar.