El fútbol como empresa: El modelo Udinese

Una temporada después de volver a las categorías profesionales del fútbol español, el histórico Granada Club de Fútbol ha logrado su segundo ascenso consecutivo con un equipo plagado de jugadores pertenecientes al Udinese italiano.

El conjunto nazarí, como institución, ha pasado por unos graves problemas económicos en el último lustro que no le han impedido volver desde la tercera división a la máxima categoría gracias a la gestión del otrora odiado Enrique Pina.

Dueño del Ciudad de Murcia hasta el verano de 2007, vendió el club al presidente de un club aficionado granadino, el CP Granada 74. Carlos Marsá, se llevó su nuevo equipo a la ciudad de la Alhambra en una decisión contraria a los deseos de la RFEF, la UEFA y la FIFA.

Pasó Pina a ser persona non grata en parte de Murcia y de Granada, donde los aficionados del Granada tradicional tuvieron que lidiar con un club sin alma situado por una decisión empresarial por encima suyo.

No entendieron los aficionados granadinos cómo la patronal del fútbol nacional podía permitir, en contra de la opinión de todos los estamentos del fútbol, la empresa se llevase a la máxima potencia.

Dos años después, la misma persona que cirnió la sombra sobre un histórico llegó a su presidencia con el objetivo de devolver la luz robada por él mismo y por los años en un momento de profunda depresión económica.

Amparado en Dixian 2009 SL y de la mano de la familia propietaria de Udinese, inició una inversión que hasta ahora no ha tenido fin con la promesa de que la citada empresa saliese de una futura conversión en SAD como máxima accionista.

Agente de futbolistas e intermediario, Enrique Pina es el máximo responsable de la llegada de Iván Helguera a la AC Roma, de Javier Saviola al F.C. Barcelona o sudamericanos como Abel Aguilar y el afamado Alexis Sánchez a Il Friuli.

En sus tratos pasados con Giampaolo Pozzo, propietario de Udinese, se forjan las relaciones entre Pina y Gino Pozzo, principal valedor económico del proyecto capital recién ascendido a la máxima categoría del fútbol nacional.

Gino Pozzo: "Queremos colocarnos en Granada porque es una ciudad con gran potencial futbolístico"Considerado a día de hoy por muchos filial de Udinese, el objetivo de Pina para con el Granada es el de crear un holding futbolístico similar al que gestiona la familia de su socio económico, con intereses depositados en aproximadamente un centenar de jugadores.

Los últimos sobre los que han adquirido un cierto control son los pertenecientes al Espanyol de Barcelona, SAD en la que Gino Pozzo ha entrado recientemente como accionista después de un año de negociación con Daniel Sánchez Llibre.

De responsabilidad directa son aquellos jugadores pertenecientes nada más que a Udinese, los que conforman las distintas categorías del equipo italiano y los nada menos que treinta y siete cedidos y cinco hombres en fórmula co-propiedad.

En el Granada iniciaron la campaña catorce de esos jugadores – más Odion Ighalo, llegado en invierno -, varios de los cuales han sido firmados única y exclusivamente para dar el salto de calidad necesario para colmar el ambicioso objetivo de encadenar un segundo ascenso seguido.

Es el caso de hombres como Diego Mainz, Rubén Párraga, Felipe Sanchón o Tariq Spezie, jugadores de un perfil medio-bajo y sin excesivo potencial, u otros como Carlos Calvo, Dani Benítez o Álex Geijo, de mayor calidad.

Junto a varios jugadores en propiedad, han participado a lo largo de la temporada Guillerme Siqueira, Jonathan Mensah, Ritchie Kitoko o Fabián Orellana, hombres con más mercado e incluso aprovechables por el propio “equipo madre”.

Udinese TeamJugadores como los citados llegan al equipo de Il Friuli, en su mayoría, gracias a una gran red de ojeadores entre la que se encuentran grandes conocedores de las características de los actores del mercado africano y, especialmente, sudamericano.

No todos encuentran hueco en la primera plantilla, como ocurrió con Pablo Armero, Cristian Zapata o Alexis Sánchez. Algunos deben salir a equipos de menor índole para formarse y luego dar el salto o simplemente para revalorizarse.

La fórmula es clara con estos jugadores foráneos e incluso con llegados del mismo continente o de la propia Italia. Cualquier tipo de inversión va enfocada a la obtención de un mayor rendimiento no solo deportivo, sino también económico.

De ahí viene el hecho de que sean múltiples los hombres cedidos por Udinese. Por Allan Nyom y Dani Benítez, actualmente en las filas del Granada, exigen a cualquier interesado en hacerse con sus servicios 3M€ y 4M€, respectivamente.

El modelo de Udinese es el de una cadena de producción en la que la materia prima es adquirida para ser mejorada en la propia fábrica o en una ajena, con el fin de que la proyección del jugador sea explotada económicamente a corto-medio plazo.

La joya de la corona y máxima expresión del modelo es en la actualidad el chileno Alexis Sánchez. Apodado como ‘Niño Maravilla’, todo apunta a que saldrá en dirección a Barcelona por una cantidad que gracias a los incentivos puede rondar los 40M€ después de ser adquirido por apenas 3M€.

Parece difícil que a corto plazo vaya a existir un caso parejo cien por cien adquirido por el Granada, pero por ahí pasan los deseos de Enrique Pina. Más allá de la apariencia de filialidad actual, busca plasmar un idéntico modelo en su club a partir del apoyo prestado por los Pozzo.

El mecenazgo de Giampaolo Pozzo diferencia el proyecto empresarial actual de Pina del llevado a cabo en Murcia. Su anterior club carecía de peso específico e histórico, por lo que la venta del Ciudad respondió a un simple criterio de oportunidad, a priori diferente de lo que ocurre en Granada.

La viabilidad del Ciudad de Murcia llegó hasta donde Pina pudo y quiso debido también a la falta de infraestructuras y de un apoyo institucional de los que adolece actualmente y por los que lucha, con la amenaza de una nueva espantada.

Al contrario que entonces, la sensación que se palpa actualmente en el ambiente es que esta amenaza no es más que un órdago, pues su actual empresa cuenta con el aval citado de Dixian 2009 y con dos claves inexistentes en Murcia, la afición y la primera división.

Es de esperar que dentro del actual clima de tensión llegue una tregua favorecida por la vuelta a la máxima categoría del fútbol español treinta y cinco años después del último periplo, puesto que este ascenso dotará de una buena cantidad de dinero al club y de repercusión a la provincia.

Si bien Cádiz y Tenerife suenan como posibles nuevas sedes del “proyecto Pina”, Granada parece el lugar más adecuado para germinar debido a la importancia de los pasos ya dados y al peso que los italianos pueden tener en la toma de una decisión.

Entendiéndolo en una clave literaria, podría decirse que Giampaolo Pozzo es el Don por debajo de quien actúan su hijo Gino en el Espanyol y Pina en Andalucía, hombres cuyos deseos van enfocados a tener una propia y sólida “familia” con la ayuda del Padrino.

Como ocurre en la obra de Puzo, y tal y como se ha manifestado por los dos capos, no hay motivos para la fricción de intereses ni tan siquiera en un futuro próximo, en el que ambos se enfrentarán en la Liga BBVA.

En Tenerife se ha establecido ya Pedro Cordero, vicepresidente del Granada, invita a pensar en un nuevo satélite; si bien parece ser el Cádiz el favorito para crear la nueva base de operaciones o cambiarla en caso de que haya ruptura entre Pina e instituciones.

A pesar de esto, lo lógico parece ser que la sangre no llegue al río y que las aguas continúen por su cauce. El empresario murciano parece haber encontrado después de un primer fracaso el lugar donde lograr su sueño deportivo y financiero.

Alcanzado el objetivo del ascenso, Cordero, Pozzo y Pina han de empezar a recuperar desde ya el tiempo perdido con respecto a los rivales y a confeccionar una plantilla que a buen seguro continuará siendo reflejo no de una filialidad, sino de un convenio que convierte al recién ascendido en satélite y a su máximo dirigente en caporegime.